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In memoriam por Carlos Fuentes
Muere un gran escritor y sentimos un silencio doloroso.
Queda su palabra en sus obras, siempre vivas. Pero el existente que dijo
esa palabra, que seguía diciéndola, ha callado.
En ninguna parte del mundo el silencio que deja la partida
de Carlos Fuentes es más silencio que en México, esa región que él
ironizó en aquello del cronista de "la región más transparente del
aire". Porque era una voz alerta al presente mexicano y vigía de su
futuro.
Pero de México a la Patagonia somos una misma tierra patria,
y lo que de México dijo y seguía diciendo Fuentes nos hablaba a todos
los americanos. Así como nos habló y sigue hablándonos el Adán
Buenosayres de Marechal, el Gran sertón veredas de Guimaraes
Rosa, Hombres de maíz de Asturias, El siglo de las luces
de Carpentier, Sobre héroes y tumbas de Sábato, Pedro Páramo
de Rulfo o Cien años de soledad de García Márquez. Y tantas
otras voces de cuando América hizo oír su voz al mundo, no solo como
grandes voces aisladas, sino en estupendo coro.
A Carlos Fuentes le rendí el reconocimiento y homenaje mayor
cuando di lugar a varias de sus novelas en mi El camino del lector.
En el riquísimo apartado dedicado a la novela latinoamericana,
dentro de esa que anuncié como "Selección especial -mímima- de novelas
fundamentales y grandes novelas del siglo XX". Cuanto escribí allí
pudiera traerlo acá, pero como que no quedaría tan bien en un "In
memoriam". No resisto, eso sí, a decir un par de cosas sobre dos de sus
novelas.
De su La región más transparente -su primera novela,
1958- comencé así el comentario en El camino del lector:
En la línea de
"Contrapunto", de Huxley (ver) y, menos, de Dos Passos (ver), se busca,
a través de un mosaico de personajes, una visión de totalidad de una
sociedad. Aquí es México, la capital, a través de un grupo de personajes
representativos.
Pero tiene algo muy propio,
muy latinoamericano: la seducción de las raíces. Esa sociedad tiene un
sustrato indígena y un pasado revolucionario. Y hay una figura que a lo
largo de toda la novela obliga a los personajes a enfrentarse con esas
raíces y pasado: Ixca Cienfuegos, a quien el primer texto -rico, mágico,
cargado de pasión- presenta casi como, intemporal y simbólico, suerte de
embajador de toda la grandeza ancestral de la ciudad azteca.
Y terminaba con estos dos últimos párrafos:
Construcción compleja de
vidas que se entrecruzan en trama caprichosa. Vidas en planos de
superficie y planos de hondura. Con finales trágicos para algunas. Para
una cala ambiciosa y apasionada en un México ansioso de hallarse a sí
mismo (Zamacona), alienado (Robles), fracasado (Rodrigo Pola), frívolo
(dolce vita y zona rosa). Con trasfondo de reflexión sobre mito,
historia, tiempo, destino nacional, psicología colectiva.
Técnicas variadas y, como
dominante, Ixca hurgando, preguntando, y en las voces que le responden
alternancia de respuestas con monólogo interior evocativo de eso que más
velan que dicen las respuestas. Y organizando todos los materiales un
narrador en tercera persona que al final trata de dar, en febril
discurso, la clave de su construcción: todos sus personajes como caras de
un México tan rico como disperso. Hasta que surgen voces que resumen el
cuadro con toques de destino, muerte ("tu padre no tuvo destino: tuvo
muerte, desde que nació, muerte para él y los suyos), olvido, dinero.
Ya se ve por qué Fuentes sostenía que la novela era la
manera más profunda de penetrar en un pueblo, sus problemas y su destino.
Siempre que he leído comentarios sobre Fuentes o he estado
en coloquios sobre su obra novelística me ha admirado cierto silencio
espeso, turbio, de que se rodeaba su Terra nostra. ¿Por qué?
¿Era que intimidaba esa obra monumental, soberbia en su escritura?
En El camino del lector, que vuelvo a abrir en este
punto, porque allí volqué mis mejores y más importantes análisis de las
obras que en mi larga vida de lector me habían parecido las más
interesantes, fascinantes, hondas e iluminadoras, Terra nostra
tiene un lugar muy especial.
Terminado ya el último nivel lector -el séptimo, de los 17 y
18 años de un buen lector- puse una "Nota final", que titulé "Aventuras
del lector". Esa pequeñísima parte final tenía tres apartados: 1:
Grandes novelas innovadoras de la novela del Siglo XX (Allí Proust,
Joyce y Hermann Broch); 2: Grandes novelas especialmente conflictivas
(Duras, crudas; al parecer desvergozadas o cínicas; pero humanas y
hondas). (Y allí Lawrence, Miller, Celine y Genet); 3: Otras grandes
novelas contemporáneas (Morosas obsesivas, crudas; casi excesivas. De
lectura ardua, pero gratificante). Y aquí solo dos obras, ambas
latinoamericanas: Paradiso de Lezama Lima y Terra nostra
de Carlos Fuentes.
El comentario de la gran novela del mexicano era corto
-todos los de esta "Aventura" eran ya cortos, en signficativo contraste
con la enorme extensión de casi todas esas novelas fundamentales-. No más
que esto:
Agónica búsqueda de lo
americano en sus raíces: en las podridas raíces de la España de los
Habsburgo; en fuentes míticas y mágicas, carichosas y crueles, de lo
nativo americano; y, en lo judío, el sentido mercantil judío, que trata
de romper el hechizo. Construcción triádica: retablo en tríptico al
estilo flamenco, con mil detalles espeluznantes o deslumbrantes -a lo
Bosco-, o mágicos y maravillosos -como las cosmogonías indias-. Capricho
y lujo verbal, con voluntad de aprovechar todo el sabor, todo el poder de
alusión y sugestión de la lengua.
Lo mejor de la novela, esos
lugares donde lo fantasmagórico, mágico, esperpéntico está enraizado en
lo real; el peligro es la imaginación gratuita, que, falta de
estructura, se alarga hasta el fastidio. Obra poderosa, compleja, rica,
desigual, con largas partes fascinantes.
Terra nostra, publicada en 1975, ganó el "Rómulo Gallegos" en
1977. ¿Qué novela americana última podía competir con algo tan
descomunalmente grande? (Tan mexicana hasta en eso: el gusto del
mexicano por lo monumental). Cuando la Real Academia Española quiso
rendir homenaje a la gran figura de la nueva novela latinoamericana que
era Fuentes publicando en bella edición y enorme tiraje una de sus
novelas, Terra nostra debió ser la elegida. Aunque solo fuese
para reconocer cuanto le debe la lengua española a quien en esa novela
así había pulsado todos los registros de la lengua y hurgado hasta en
sus más recónditos poderes expresivos. Llevando al alarde y al exceso la
empresa iniciada en México por ese otro señorial cultivador de la
narración en español que fue el maestro Agustín Yánez, en novelas como
la hermosa Al filo del agua, aparecida en 1947. |

La Editorial Libresa acaba de
ser reconocida por el Ministerio de Educación de la Argentina con la
inclusión de cinco obras que ha publicado de autores ecuatorianos, en el
libro de reseñas que editará la
Asociación de Literatura Infantil y Juvenil de la Argentina,
dirigido
especialmente a profesores y padres de familia que
quieren elevar el nivel lector de los niños y jóvenes.
Las obras seleccionadas son:
- ¿Hay alguien aquí?, escrito
e ilustrado por María Fernanda Heredia,
- El romance del
Duermesiempre, de Soledad Fernández de Córdova, ilustrado por Tania
Márquez
-
La maravillosa historia del cerdito, de Hernán Rodríguez
Castelo, ilustrado por Carla Torres
- La pobre viejecita, de
Rafael Pombo, ilustrado por Alberto Montt
- Sombras y sombritas, de
Aramis Quintero, ilustrado por Alex Pelayo.
¡Felicitaciones a
Libresa y
a los autores
seleccionados!
Un
discurso de montaña a los 50 años de un rescate
Hace cincuenta años un montañista japonés y dos ecuatorianos quedaron
atrapados al borde de un impresionante abismo hacia un lado de la cumbre
máxima del Chimborazo. Cercados por la nieve y envueltos en espesísima
niebla les fue imposible salir. Y entonces comenzó uno de los más
difíciles rescates de la historia del montañismo americano, que duró
días y se cumplió con acciones ejemplares por su entrega de muchos
andinistas, la mayor parte de Nuevos Horizontes.
Sigue...
El montañismo como
ejercicio de humanismo
(Discurso
de orden pronunciado en la sesión solemne con que el "Ascensionismo" del
colegio San Gabriel celebró su cincuentenario, 20 de mayo de 1994)
Sigue...
Bienal de Arte Indígena y Milenario
En una conversación tenida en mi
biblioteca, con Jorge Iván Cevallos, sobre la Cuarta Bienal
Intercontinental de Arte indígena y Milenario, de la que es lúcido y
entusiasta organizador, surgió la idea de que mi Historia de la
Literatura Precolombina podía contar entre las lecturas que animasen y
orientasen tan importante evento, que es, desde hace ya bastante,
mundial.
Este primer capítulo de la
historia de nuestra literatura apareció originalmente en el número 100
de "Clásicos Ariel", abriendo una Historia General y Crítica de la
Literatura Ecuatoriana, que en ese tomo final de los cien de la
Biblioteca de Autores Ecuatorianos de "Clásicos Ariel" no llegó sino
hasta parte del siglo XVI, y ahoraha avanzado hasta 1860.(Los volúmenes
correspondientes al período de la independencia y fundación de la
República -1800-1860- solo esperan entrar en la imprenta). La que aquí
entrego de esa Literatura Precolombina es una versión revisada.
Literatura precolombina
No todo lo que es literatura ecuatoriana comienza con la llegada del
español y el inicio del proceso del mestizaje, complejo y de ricas
resonancias culturales. Hubo sin duda una literatura anterior a todo
aquello. Era impensable que pueblos que tanto desarrollo tuvieron en lo
económico, social, militar, político y cultural hubiesen carecido de
literatura.
sigue...
Tarjetas amarillas a la
Ley mordaza
Pésima noticia: se va a acelerar la aprobación de la
pomposamente llamada "Ley Orgánica de Comunicación", después de ciertos
ajetreos de "socialización".("Después" decimos, como exige el buen uso
del idioma, y no "previo a", como dice esa ley. Ahora que también
pudiera haberse dicho "previos ciertos ajetreos". Porque "previo" es
adjetivo, y no adverbio. Que es como lo usa esa ley en el Art.19: "Queda
prohibida la censura previa, esto es, la revisión, aprobación o
desaprobación, por parte de una autoridad o funcionario público, de los
contenidos previo a su difusión...").
sigue...
De libros y
gentes
Sobre "El
Principito"
A Carlos Freile:
Gracias por el envío de su hermoso libro El Principito: el sentido de
la vida (2a. ed., Quito, 2011), con noble y generosa dedicatoria,
que retribuyo en los mismos términos: también su amistad me enorgullece
y admiro su obra.
Respondo a su valiosísimo envío de doble manera, y lo hago
por este medio, abierto a cientos de lectores, porque me daría pena que
estos dos textos se quedaran encerrados entre las paredes de una
correspondencia privada.
El primero es un pequeño comentario a su obra.
El segundo, un texto sobre El Principito, que escribí
hace unos años, destinándolo a una edición del hermoso libro de
Saint-Exupéry en una colección de lecturas para niños y jóvenes, y del
que creo haberle dado alguna noticia.
Sigue...

“El
Principito”
de Antoine de Saint-Exupéry,
por Hernán Rodríguez Castelo
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Quito y Cádiz, Mejía y las dos
constituciones
Charla en
el Congreso por el Bicentenario
de la
Constitución de Quito, 14 de febrero 2012
Galería
fotográfica
De venta en
En Mr.Books
(desde el 17 de marzo 2012) en Quito y Guayaquil.
Academia Nacional de Historia:
Av. Seis de
Diciembre No. 21-218 y Calle Vicente Ramón Roca
Librería Rayuela:
Germán Alemán E12-62 y Juan Ramírez
Publicado el 16/Febrero/2012 | 00:06
Por: Simón Espinosa Cordero
simeco@hoy.com.ec
Oiga usté, don José, nadie iba a figurarse que a los 200 años
cabales de promulgada la Constitución Política de Quito y primera de
lo que hoy es la República del Ecuador, en la cual usted tanto tuvo
que ver, su pensamiento, el suyo, don José Mejía del Valle
Lequerica, iba a ser desvergonzadamente ultrajado, "sin querer
queriendo", por un presidente del Ecuador a quien ya la Historia
está colocando a la altura de Ignacio de Veintimilla, de "Ignacio de
la Cuchilla", en cinismo, en determinado coraje y en maniática furia
mesiánica.
Ayer 15 de febrero, se cumplieron los doscientos, efectivamente, don
José. El martes 14 de febrero de 2012, en Quito, en horas de una
mañana muy fría, a ratos lloviznosa, a ratos soleada, la Asociación
de Quiteños Residentes en Quito, séptima esencia de la sal quiteña,
la Academia Nacional de Historia y la Municipalidad colocaron flores
en el monumento de usted, don José, en la Avenida 24 de Mayo, antes
de que "las golondrinas con tembloroso luto traigan la primavera a
través de los mares" y se caguen en el monumento como un día después
un mirlo de la Justicia ecuatoriana en una larga audiencia ojalá no
llegue a hacerlo, don José, en el pensamiento libertario de usted,
que se murió a los 36 años de edad, probablemente más joven que el
juez que va a decidir la suerte de El Universo y la libertad de
pensamiento. Para la revolución ciudadana no hay fecha sagrada. Para
ella, lo sagrado es la voluntad de Rafael Primero de Ecuador y
Quinto de América.
Sigue...
El conocimiento fue siempre la pasión de Jorge
Salvador Lara
Nueva
sección: Efemérides
Capítulos 3 y 4
Cuanto le debió al
señor Dickens un profesor de literatura

Capítulos 1 y 2
Me encuentro con Mr.
Charles Dickens

La segunda edición, hállela en la Librería de la Casa de la Cultura,
desde el 21 de marzo 2011.
A propósito
del libro Manuela
Manuela
en la Casa
Colección Bicentenario
De venta en la
librería de la CCE y con el autor
Video y
Galería de fotos
Comentarios:
Manuelita,nuevamente,
por Rodrigo Villacís Molina
Simón Espinosa Cordero
Entrevista con Juana Neira en Radio Visión
Entrevista en Diario El Universo
La Manuela Sáenz de Hernán Rodríguez Castelo en un
libro. Diario El Comercio
El libro 107 de Rodríguez Castelo
'No hay en la América Latina del siglo XIX mujer
de la grandeza de Manuela Sáenz'
Dos nuevos libros
Análisis
de las obras clásicas de la literatura infantil y juvenil
Edición:
Universidad Técnica Particular de Loja. www.utpl.edu.ec
Libro manual
que da herramientas al maestro y maestra o promotor de lecturas que le
permitan llegar al conocimiento y valoración e inteligencia de los
textos destinados a los niños, para generar las destrezas de análisis y
crítica de esos textos.
Los
cuentos más bellos del mundo
Edición:
Universidad Técnica Particular de Loja. www.utpl.edu.ec
Libro en el
que se hace el análisis de cinco cuentos para niños que pertenecen al
patrimonio de la humanidad: Cenicienta o el zapatito de cristal, de
Charles Perrault (1628-1703); Hansel y Gretel, de Jacob y Wilhelm Grimm
(1785-1863/1786-1859); Bella y bestia, de Jeanne Marie Leprince de
Beaumont (1711-1780); La Sirenita, de Hans Christian Andersen
(1805-1875); y, El Príncipe Feliz, de Oscar Wilde (1854-1900).
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