{"id":615,"date":"2021-09-17T18:29:22","date_gmt":"2021-09-17T18:29:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/?p=615"},"modified":"2021-09-17T18:29:22","modified_gmt":"2021-09-17T18:29:22","slug":"cuanto-le-debio-al-senor-dickens-un-profesor-de-literatura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/?p=615","title":{"rendered":"Cuanto le debi\u00f3 al se\u00f1or Dickens un profesor de literatura"},"content":{"rendered":"<p>Cuando llego al colegio \u00abSan Gabriel\u00bb en 1959, y me hago cargo de las clases de literatura y asumo la urgente e ingente tarea de hacer que un colegio que no le\u00eda volviese a leer y escribir como cuando yo fui su alumno ocho o nueve a\u00f1os atr\u00e1s, fund\u00f3 un club y lo llamo el \u00abClub Bohemio\u00bb. Mi libro <em>Diarios del \u00abSan Gabriel\u00bb 1959-1962\u00a0<\/em>registra el d\u00eda 25:<\/p>\n<p>\u00abSe inaugur\u00f3 hoy el Club Bohemio. Sesi\u00f3n singular, como el plan y los anhelos del Club.<\/p>\n<p>\u00abTr\u00e1tase de unas charlas sobre arte, apasionadas, lib\u00e9rrimas. Los miembros deben ser algo locos, incurables de achaques de belleza, y haber le\u00eddo al menos treinta obras de gran literatura\u00bb.<\/p>\n<p>Y en los d\u00edas 132-135 -p\u00e1ginas escritas el 23 de febrero de ese a\u00f1o 1959- el diario registra:<\/p>\n<p>\u00abEl Club Bohemio ya no se llama Bohemio sino Pickwick.<\/p>\n<p>En una sesi\u00f3n a la que asistimos seis miembros, lo resolvimos as\u00ed por cuatro votos. Votaron por el cambio dos o tres entusiastas lectores de Dickens y yo. Un peque\u00f1o miembro se declar\u00f3 en franca protesta\u00bb.<\/p>\n<p>Y el anotador de esos \u00abDiarios\u00bb (que es y no es su autor, porque a los m\u00e1s de treinta a\u00f1os era y no era el mismo&#8230;) pone en nota a \u00abPickwick\u00bb:<\/p>\n<p>\u00abPickwick sin duda por la novela de Charles Dickens \u00abPapeles p\u00f3stumos del Club Pickwick\u00bb. A todos aquellos que frunc\u00edan la nariz ante eso de \u00abBohemio\u00bb -deb\u00eda parecerles casi libertino y poco menos que pecaminoso&#8230;- esto de \u00abPickwick\u00bb seguramente les dejaba en babia. Y de eso, parece se trataba: en el fondo, en el fondo, Club Pickwick o Club Bohemio ven\u00edan, para los efectos pretendidos por los antiguos \u00abbohemios\u00bb, hoy \u00abpickwickianos\u00bb, a dar en lo mismo: libertad sin trabas, camarader\u00eda y buen humor, gusto por las cosas de la vida\u00bb.<\/p>\n<p>El Club Pickwick era el m\u00e1s famoso club de la literatura, y el libro de Dickens sobre ese original\u00edsimo club era uno de los m\u00e1s divertidos que yo hubiese le\u00eddo.<\/p>\n<p>En 1836 Charles Dickens, que a sus veinticuatro a\u00f1os a\u00fan no gozaba de esa inmensa fama que empezar\u00eda a conquistar precisamente con este libro, fue invitado por el editor Chapman a escribir la historia de su club, el <em>Nimrod<\/em>, y los lances deportivos de sus miembros, que se editar\u00edan con unas vi\u00f1etas de Robert Seymour. Dickens consigui\u00f3 que se cambiase el nombre a Pickwick y empez\u00f3 a tratar de que se le dejase contar las peripecias que su fecunda imaginaci\u00f3n hab\u00eda concebido. Y result\u00f3 que el editor se muri\u00f3 y Dickens se sinti\u00f3 a sus anchas para escribir su novela. El dibujante que firmaba como Phiz (H.K.Brown) sucumbi\u00f3 a las divertid\u00edsimas peripecias urdidas por el gran escritor, y en abril de ese mismo a\u00f1o 1836 comenz\u00f3 a aparecer por entregas\u00a0<em>The pothumous paper of the Pickwick Club <\/em>(<em>Los papeles p\u00f3stumos del Club Pickwick<\/em>).Para noviembre hab\u00eda terminado la publicaci\u00f3n por entregas, y se vend\u00edan de cada entrega cuarenta mil ejemplares. Ese mismo a\u00f1o se public\u00f3 el volumen.<\/p>\n<p>Hab\u00eda nacido el estilo dickensiano y comenzado a construirse una de las m\u00e1s ricas galer\u00edas de personajes de la literatura inglesa.<\/p>\n<p>Y se hab\u00eda escrito una de las grandes novelas de humor da literatura universal.<\/p>\n<p>La \u00abtesis de bachillerato\u00bb era para m\u00ed, como profesor de literatura, la \u00faltima y m\u00e1s importante oportunidad para formar a mis alumnos. Por eso, cuando se suprimi\u00f3 la obligaci\u00f3n de esa gran tarea final y se la reemplaz\u00f3 por inocuas noveler\u00edas (como una alfabetizaci\u00f3n poco menos que in\u00fatil), lo lament\u00e9 como el que m\u00e1s. Y la \u00fanica raz\u00f3n para dar f\u00e1ciles salidas a los aspirantes al bachillerato era esa ley que ha presidido por d\u00e9cadas nuestra educaci\u00f3n: la ley del menor esfuerzo.<\/p>\n<p>Pues bien: con mis alumnos de \u00absociales\u00bb, cada a\u00f1o eleg\u00edamos un asunto com\u00fan, y se repart\u00edan los estudios monogr\u00e1ficos. Yo les daba la teor\u00eda sobre el tema escogido y el instrumental para el an\u00e1lisis literario.<\/p>\n<p>Un a\u00f1o elegimos trabajar sobre las grandes novelas de humor de la literatura, que eran, sin m\u00e1s, de las mayores novelas de la literatura. Tan grandes -y divertidas- como\u00a0<em>Viajes de Gulliver <\/em>(Jonathan Swift), <em>Gargant\u00faa y Pantagruel <\/em>(Francois Rabelais),<em>El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha<\/em>(Miguel de Cervantes Saavedra), <em>Tom Jones\u00a0<\/em>(Henry Fielding), <em>Las alma muertas <\/em>(Nicolai Gogol), <em>C\u00e1ndido <\/em>(Voltaire), <em>Las aventuras de Huckleberry Finn <\/em>(Mark Twain) y, por supuesto, <em>Los papeles p\u00f3stumos del Club Pickwick. <\/em>De lo contempor\u00e1neo novelas como esa deliciosa burla de las costumbres funerarias de los norteamericanos, que es <em>Los seres queridos <\/em>de Evelyn Waugh<em>. <\/em>Esta novela se la entregu\u00e9 a uno de los alumnos mejor dotados para el humor que he tenido, Benjam\u00edn Ortiz Brennan. Que nunca quiso asumir esas estupendas dotes y prefiri\u00f3 irse por lo serio&#8230; hasta la canciller\u00eda y la direcci\u00f3n de <em>Hoy<\/em><\/p>\n<p>En fin, que hubo una de esas grandes novelas para cada futuro bachiller y, despu\u00e9s de trabajar con ellas todo el a\u00f1o, escribieron sus tesis y nos dieron estupendas clases. No recuerdo a qui\u00e9n le toc\u00f3 divertirse todo el a\u00f1o con <em>Los papeles p\u00f3stumos del club Pickwick, <\/em>y comenzar a asomarse al mundo de Dickens.<\/p>\n<p>Yo, por mi parte, aprovech\u00e9 la ocasi\u00f3n para volver a esas escenas que, una vez m\u00e1s, me hac\u00edan re\u00edr a carcajadas.<\/p>\n<p>Cuando Mr. Pickwick y sus amigos de esa sociedad dedicada a referir sus viajes en pos de las costumbres y rasgos pintorescos del hombre est\u00e1n a punto de complicarse en un desaf\u00edo por culpa del enredador Jingle. Cuando en casa del hospitalario Mr. Wardle, Jingle se fuga con Raquel, madura hermana de Wardle, y este con Mr. Pickwick salen a perseguir a los fugitivos y recuperar a la dama.<\/p>\n<p>Y en este punto entra en escena Sam Weller, como criado de Pickwick, y ya tenemos un par como Don Quijote y Sancho, con el divertid\u00edsimo personaje de Sam.<\/p>\n<p>Y cuando Pickwick y Sam Weller, estafados por Jingle, salen en su persecuci\u00f3n y en Ipswich Pickwick entra involuntariamente en la alcoba de una dama de edad y un admirador de la se\u00f1ora aquella lo lleva a los tribunales. Y cuando Mrs. Bordell, la hotelera, se imagina que Pickwick la pretend\u00eda en matrimonio y lo procesa por rompimiento de promesa&#8230;<\/p>\n<p>En mi libro\u00a0<em>El camino del lector\u00a0<\/em>puse\u00a0<em>Los papeles p\u00f3stumos del Club\u00a0<\/em>Pickwick en el sexto nivel -15 y 16 a\u00f1os-, en el apartado 2 \u00abGrandes novelas de la literatura agrupadas por literaturas<em>\u00ab, <\/em>con este comentario:<\/p>\n<p>\u00abObra maestra del humor ingl\u00e9s. Y, como en las novelas de Dickens, toda una galer\u00eda de personajes, y un mundo bullente de vida y animado por c\u00e1lidos toques.<\/p>\n<p>Picaresca inglesa, rica de situaciones equ\u00edvocas. Humor de las situaciones, de los personajes, del habla. Estilo al servicio del humor. Aciertos expresivos.<\/p>\n<p>Lectura divertid\u00edsima para el lector con sentido del humor y h\u00e1bito de leer buenas novelas\u00bb.<\/p>\n<p>Del paseo nocturno al que Dickens llev\u00f3 a Caperucito<\/p>\n<p>Caperucito era un ni\u00f1o que amaba los cuentos y quer\u00eda saber si hab\u00eda cuentos en el mundo en que \u00e9l viv\u00eda. Por su amor a los cuentos hab\u00eda sido invitado por el Consejo de Ancianos al 12.000 Festival de Cuento, que se iba a realizar precisamente en la peque\u00f1a plaza de su pueblo, Comillas.<\/p>\n<p>Aquella noche se hab\u00eda pasado leyendo \u00e1vidamente, a escondidas,\u00a0<em>La Canci\u00f3n de Navidad<\/em>, y, cuando su madre le hab\u00eda apagado la luz para que se durmiese, su cuarto estaba lleno de criaturas. Como Scrooge con su gran nariz y el pobre Bob Cratchit y hasta Marley con su cadena hecha de cajas de caudales y libros de cuentas&#8230; Y estaba all\u00ed un personaje al que no conoc\u00eda. Y aquel, precisamente, empez\u00f3 a parecerle el personaje m\u00e1s interesante.<\/p>\n<p>Era un hombre de mediana estatura, un poco corpulento, ten\u00eda cabello abundante, bigote y una barba de trazo recto como una franja; el color de la piel era&#8230; c\u00f3mo decirlo&#8230; casi met\u00e1lico: palidez, pero llena de vida. La vida proven\u00eda, acaso, de sus ojos negros que brillaban y saltaban de aqu\u00ed para all\u00e1 con una movilidad excepcional; unos ojos que taladraban, pero con\u00a0 una mirada amable, apasionada. Tambi\u00e9n la boca, ancha, era nerviosa como sus ojos. Vest\u00eda un vestido raro, semejante al de otros personajes: levita de terciopelo, con cuello alto; chaleco de color; corbata exuberante, pantalones amplios; sosten\u00eda entre sus manos un sombrero blanco.<\/p>\n<p>Todos los otros personajes se fueron despidiendo, haciendo una profunda inclinaci\u00f3n al extra\u00f1o personaje.<\/p>\n<p>Y cuando se quedaron solos Caperucito y el personaje aquel, este, tras hacer una amplia reverencia, que no se pod\u00eda saber si era seria o como las que hacen los payasos de circo, habl\u00f3 finalmente y dijo:<\/p>\n<p>-Es para m\u00ed un honor hacer esta visita al peque\u00f1o Caperucito, invitado de honor de los Ancianos a Festivales de Cuento. Y ha sido\u00a0 un gusto para m\u00ed presentarme acompa\u00f1ado de aquellas de mis criaturas que Ud., mi peque\u00f1o amiguito, ha conocido en esta noche&#8230;<\/p>\n<p>Caperucito no se atrevi\u00f3 a interrumpir ese hermoso torrente de palabras con una pregunta. Pero el personaje, que pareci\u00f3 haberle adivinado, prosigui\u00f3:<\/p>\n<p>-Pienso que Ud. se preguntar\u00e1, extra\u00f1ado acaso, por el nombre de quien en forma tan extra\u00f1a y tan a deshora lo visita. Mi gracia es Charles Dickens.<\/p>\n<p>Y Charles Dickens le dice al peque\u00f1o que es de Londres:<\/p>\n<p>-\u00a1Oh, Londres! Una niebla que es como si se hubiese derramado cerveza por toda la urbe<\/p>\n<p>Se ri\u00f3 Caperucito, y el personaje le pregunt\u00f3 si le gustar\u00eda conocer Londres.<\/p>\n<p>Y, para poder \u00a0charlar y re\u00edrse a sus anchas, sin que se despertasen los padres del ni\u00f1o, le dice que mejor se iban por ah\u00ed de juerga.<\/p>\n<p>Y lo lleva por Kent. \u00abAqu\u00ed viv\u00ed de ni\u00f1o\u00bb, le dice. Y a Rochester, al pasado. Y se pegaron a los cristales escarchados de una ventana baja, pobremente iluminada. Pudieron entonces ver un espect\u00e1culo divertido:<\/p>\n<p>Un ni\u00f1o de como unos cinco a\u00f1os, encaramado sobre una mesa, hac\u00eda gracias y cantaba canciones c\u00f3micas.<\/p>\n<p>-S\u00ed ese ni\u00f1o soy, o fui, que aqu\u00ed fuera del tiempo da todo igual -explica Dickens a su peque\u00f1o compa\u00f1ero de viaje-. Desde entonces viv\u00ed contando cosas a las gentes y haci\u00e9ndoles re\u00edr. Y las gentes me aplaud\u00edan y se re\u00edan; se re\u00edan mucho. Por todas partes se le\u00edan mis libros: diez mil veces se editaron mis libros durante mi vida. Y millares y millares me escuchaban cuando hablaba.<\/p>\n<p>Y despu\u00e9s fueron por las calles de la vieja Londres. A Marshalsea, donde -le dijo Dickens con la voz ensombrecida- estuvo preso mi padre por deudas&#8230;<\/p>\n<p>Y reviven la escena de la taberna, donde el peque\u00f1o Dickens pide una cerveza, y responde al tabernero y la tabernera con deliciosas mentiras, y le sirven su cerveza.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfpara qu\u00e9 seguir a los viajeros en sus andanzas por la vida de Dickens, si est\u00e1 todo contado con detalle <em>en <\/em>el cap\u00edtulo V de <em>Caperucito Azul?<\/em><\/p>\n<p>Y esta fue mi deuda con Dickens en el siguiente tramo de mi vida, cuando escapaba de los laboriosos estudios de teolog\u00eda, historia de las religiones, derecho can\u00f3nico, escritura y etc\u00e9teras, para hacer excursiones nocturnas con Dickens por las neblinosas calles de Londres&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando llego al colegio \u00abSan Gabriel\u00bb en 1959, y me hago cargo de las clases de literatura y asumo la urgente e ingente tarea de hacer que un colegio que no le\u00eda volviese a leer y escribir como cuando yo&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pagelayer_contact_templates":[],"_pagelayer_content":"","footnotes":""},"categories":[11,4],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/615"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=615"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/615\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":616,"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/615\/revisions\/616"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=615"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=615"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=615"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}