{"id":339,"date":"2020-07-22T20:53:44","date_gmt":"2020-07-22T20:53:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/?p=339"},"modified":"2020-08-05T15:45:48","modified_gmt":"2020-08-05T15:45:48","slug":"una-pequena-antologia-del-quijote","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/?p=339","title":{"rendered":"Una peque\u00f1a antolog\u00eda del Quijote"},"content":{"rendered":"<p>Multipl\u00edcanse por el mundo hispanoamericano actos conmemorativos de la aparici\u00f3n, hace cuatro siglos, de <strong>El ingenioso Hidalgo don Quixote de la Mancha<\/strong>, <strong>compuesto por Miguel de Cervantes Saavedra<\/strong>, que acaeci\u00f3 en Madrid, en los primeros d\u00edas de enero de 1605, cuando sali\u00f3 de las prensas de Juan de la Cuesta, modest\u00edsimo impresor segoviano, y comenz\u00f3 a venderse en casa de Francisco de Robles, librero del Rey.<\/p>\n<p>Y las artes visuales se han unido a esos homenajes a novela que como pocas en la literatura universal ha incitado a los artistas por su soberbia visualidad. Espa\u00f1a anuncia la exposici\u00f3n en Quito de una muestra de reproducciones de ilustraciones del Quijote del siglo XVIII y comienzos del XIX. Ser\u00e1, sin duda, peque\u00f1\u00edsima parte de de la enorme cantidad de ilustraciones que la gran obra ha merecido en el mundo, desde las l\u00e1minas del \u00e1lbum quijotesco m\u00e1s antiguo, el parisino de Jacques L\u00b4Aignet -que data de por 1640-, y las de autor an\u00f3nimo de la primera edici\u00f3n inglesa de la obra, que apareci\u00f3 en Londres, en 1667. \u00a1Qu\u00e9 exposici\u00f3n gigantesca y enormemente sugestiva por sus variaciones en torno a unos mismos personajes y sus andanzas por caminos y ventas y cortes ducales ser\u00eda la de todas las ediciones ilustradas del Quijote que se han hecho! No s\u00e9 si alguien ha arremetido o se atrever\u00e1 a arremeter alguna vez con tama\u00f1a empresa iconogr\u00e1fica!<\/p>\n<p>Se ha pensado en una contraparte a la muestra tra\u00edda por Espa\u00f1a: el Quijote visto por artistas ecuatorianos del siglo XX. Y es la que abre el Centro Cultural \u201cBenjam\u00edn Carri\u00f3n\u201d y estas p\u00e1gina introducen.<\/p>\n<p>El paisaje ha sido incitaci\u00f3n permanente y fuerte para nuestros artistas, y se ha pintado mucho paisaje, algunas veces por maestros, de modo original y vigoroso -Pedro Le\u00f3n, Luis Moscoso, Guerrero, Andrade Faini, el Guayasam\u00edn de los Quitos, Viteri, Pilar Flores, Carlos Ashton, Fanny Eugenia Moscoso, Julio Montesinos, Guerra; los acuarelistas, por supuesto-. El Qujote no aparece como incitaci\u00f3n en el horizonte de nuestros artistas, con rar\u00edsimas excepciones.<\/p>\n<p>Y, cuando el quinto centenario plant\u00f3 en el horizonte de todos los americanos pensantes y sintientes el hecho divisorio de la historia, los artistas se fueron casi todos por el lado de lo indio. Pero hubo quienes volvieron los ojos hacia lo hispano que, como se quiera y aunque no se quiera, es el otro\u00a0 compuesto de nuestro ser mestizo -que es lo que los americanos somos.<\/p>\n<p>En el Ecuador, el caso m\u00e1s notable de ese enfrentamiento con lo hispano en territorios del arte fue el de Carlos Catasse. Inici\u00f3 en v\u00edsperas de esos d\u00edas centenarios tensos de ajustar cuentas entre esos dos mundos un retablo de telas abstractas que llam\u00f3 \u201cLa Serie del Quijote\u201d. Con su\u00a0 certero y vigoroso informalismo, hecho de descomponer los motivos en elementos casi geom\u00e9tricos y volver a recomponerlos m\u00e1s all\u00e1 de la figura -que queda reducida a elemental esquema inicial, a somera se\u00f1al de ruta-, en juegos formales ricos de tensiones y exactos de equilibrios crom\u00e1ticos, logr\u00f3 im\u00e1genes poderosas de lo espa\u00f1ol, con sus sombras y luces, lo mismo la Espa\u00f1a sombr\u00eda de los Autos de Fe de la Inquisici\u00f3n que la aventurera, altiva y heroica. Y la primera tela de la Serie fue, significativamente, el Quijote. Un \u00edcono abstracto, que en su severo hieratismo, con algo de monumental, sugiere caballero y cabalgadura, en su salir a una llanura manchega ancha y abierta -insinuada en una l\u00ednea de horizonte, con cielo arriba y tierra abajo, en el breve espacio que deja al lado derecho la gran figura central. La obra podr\u00e1 admirarse en esta peque\u00f1a pero interesant\u00edsima muestra tem\u00e1tica.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n Ramiro J\u00e1come respondi\u00f3 a estos retos del quinto centenario con obra importante de su personal\u00edsimo neofigurativismo, entre lo grotesco y lo m\u00e1gico o iluminado. Y dentro de ese esp\u00edritu e intenci\u00f3n pint\u00f3 en 1994 \u201cEl Qujote y Sancho\u201d, que ha llegado como pieza fundametal de la presente\u00a0 muestra. Su caracter\u00edstica deformaci\u00f3n de la figura confiere a los dos personajes -don Quijote y su inseparable escudero- severo hieratismo y el color crea un clima iluminado -como las enfebrecidas empresas caballerescas de ese andante rezagado-: los grises de rico tratamiento -en verdes, cer\u00faleos, rosas- contrastados con los ocres c\u00e1lidos de cielo y llano. Y el amarillo del sol que une las dos cabezas, s\u00edmbolo de tanta cosa luminosa y c\u00e1lida como vivifica la inmortal novela.<\/p>\n<p>No ha habido entre nosotros una tradici\u00f3n de ilustraciones del Quijote. Y ello por un simple y obvia raz\u00f3n: porque casi no ha habido ediciones de la famos\u00edsima novela, y si se ha hecho alguna no ha sido con el vuelo de esas grandes ediciones que se esmeraron en confiar la parte gr\u00e1fica a dibujantes y grabadores prestigiosos. Lo que pod\u00eda florecer de un enfrentar a nuestros grandes artistas con el tema quijotesco pude experimentarlo cuando ped\u00ed a Nelson Rom\u00e1n un dibujo que fuera una suerte de imagen emblem\u00e1tica, casi un \u201cex libris\u201d, para mi peque\u00f1o libro <strong>Por los caminos del Quijote<\/strong>. Lo que fue un Quijote caminando por el mundo m\u00e1gico m\u00edtico del gran artista puede verse tambi\u00e9n en esta muestra. Contra un fondo obscuro, hecho de textura lineal fin\u00edsima se destaca, resuelto en nerviosos trazos breves, el caballero, alado como sus imaginativos lances. Rocinante est\u00e1 vendado: los caminos del andante no son los de la simple naturaleza; son l\u00fadicos y casi burlescos. Como el mono que sobre la cabeza del caballo parece avisorar los caminos de estas singulares andanzas.<\/p>\n<p>Este dibujo hace que echemos de menos grandes ediciones ecuatorianas del Quijote iluminadas por nuestros mayores artistas. Porque en el arte ecuatoriano de la segunda mitad del siglo XX hay estupendo dibujo; dentro de los peculiares modos de cada uno de esos artistas, penetrante, original, libre, pl\u00e1stico -Schreuder, Tejada, Kingman, Mena Franco, Galecio, Muriel, Cifuentes, Viteri, Coello, Villa, Ricaurte Miranda, Bazante, Villafuerte, Rom\u00e1n, J\u00e1come, Viver, Z\u00fa\u00f1iga, Zapata, Celso Rojas, Pilar Bustos, Cabrera, Varea&#8230;<\/p>\n<p>De esos grandes dibujantes, uno de los mayores est\u00e1 presente en la muestra con cinco tintas quijotescas, parte de una serie: Osvaldo Viteri. Presiden esta peque\u00f1a selecci\u00f3n del maestro dos quijotes ecuestres, altos y flacos, desgarbados, grave y tranquilo el uno, exaltado el otro, que, sin escudo ni lanza ya, parece saludar al sol. Dos caras del s\u00edmbolo universal plasmadas con el trazo pl\u00e1stico m\u00e1s sugestivo que descriptivo, siempre en trance de hacerse y deshacerse, siempre incitando a un ver el motivo sin perder de vista las ricas y personal\u00edsimas calidades del dibujo, caracter\u00edstico del gran artista.<\/p>\n<p>Esta peque\u00f1a muestra antol\u00f3gica se abre de modo estupendo: con una pieza del artista que, sobre la divisoria de siglos, inaugura el XX de nuestra pintura, Joaqu\u00edn Pinto. Dos veces, que yo sepa, el tema quijotesco requiri\u00f3 al gran artista quite\u00f1o. Es una pena que -por alg\u00fan inconveniente de los museos de la Casa dela Cultura, que lo guardan- no est\u00e9 en esta muestra su \u201cDon Quijote y Sancho\u201d. Pero est\u00e1 el otro trabajo quijotesco, ese cuadro famos\u00edsimo que el maestro titul\u00f3 \u201cCap\u00edtulos que se le olvidaron a Cervantes\u201d. El Quijote\u00a0 es Garc\u00eda Moreno, que, salido a cabalgar en busca de desfacer entuertos, ha dado con uno frecuent\u00edsimo en sus primeros tramos de reformador apasionado: el fraile juerguista y ebrio, y lo ha cargado, con guitarra y todo, al anca de Rocinante. Este nuevo Quijote cabalga, como en la novela montalvina, por el paisaje ecuatoriano andino, que Pinto resuelve con sus hondos horizontes, logrados con fino manejo de las medias tintas, y con composici\u00f3n equilibrada. Estas visiones qujotescas son costumbrismo en su m\u00e1s alta expresi\u00f3n, con sutil recurso a t\u00e9cnicas impresionistas.<\/p>\n<p>Sugestivo tender un puente -de todo un siglo- de Pinto a otro artista que en buena parte de su obra ha pintado el mismo paisaje, aunque con pincelada o espatulada en\u00e9rgica, y en sus mejores trabajos se ha desprendido de un realismo fotogr\u00e1fico a visiones m\u00e1gicas y resoluciones en un l\u00edmite entre impresionismo y expresionismo: Mario Ronquillo. De Ronquillo la muestra ofrece dos im\u00e1genes quijotescas. En la una hace surgir de un juego libre de trazos crom\u00e1ticos la figura -en ricos blancos y grises- del caballero, de lanza y escudo, con un Sancho -en rosas- detr\u00e1s de los \u00edmpetus acerados y l\u00edvidos del Caballero de la Triste Figura. En la otra tela (que lleva el n\u00famero l de una \u201cSerie del Quijote\u201d y se titula \u201cSu sue\u00f1o\u201d) el contraste se entabla entre los blancos agrisados distintivos del caballero, en figura apenas insinuada, y los c\u00e1lidos de Maritornes , cuerpo femenino que con sus carnaciones y sus voluptuosas curvas se ofrece al m\u00e1s casto y enamorado de los caballeros andantes como la tentaci\u00f3n de la vida y la carne reales. La rica y libre pincelada sume las dos figuras en clima aborrascado y tenso.<\/p>\n<p>Mucho m\u00e1s libre y violenta la neofiguraci\u00f3n de Luigi Stornaoilo, y as\u00ed sus dos visiones del Quijote, un grabado y un acr\u00edlico. Es el grabado, en el estilo alucinante y alucinado del artista, visi\u00f3n de la insania a la par exaltada y grave que cre\u00f3 magistralmente Cervantes. De la tormenta de trazos crom\u00e1ticos se destacan, reconocibles, un ojo, iluminado y como ext\u00e1tico, y una mano sarmentosa, puesta acaso sobre la crin de Rocinante. La otra obra, el acr\u00edlico, dentro de la gran libertad formal del artista, es m\u00e1s figurativa y resulta una vigorosa interpretaci\u00f3n de la locura del caballero, cuyos trazos cadav\u00e9ricos est\u00e1n cercados por bermellones calenturientos.<\/p>\n<p>La tela de Rafael D\u00edaz -el joven, el de Urcuqu\u00ed- acaso no sea don Quijote, ni Cervantes. A m\u00ed se me insin\u00faa m\u00e1s quevedesca. Pero nos vuelve al tiempo y mundo quijotesco y cervantino. Y lo hace con deliciosos toques ir\u00f3nicos: la boquilla para el cigarrillo y, sobre todo, el banano que el personaje guarda en el bolsillo del pecho, sin perder un \u00e1pice de su gravedad. Que es precisamente una de las claves de la peremnidad siempre\u00a0 seductora de la inmortal novela: lo heroico conviviendo en tensa paz con lo grotesco, lo m\u00e1s noble y grave alternando incansablemente con lo exaltado y loco. Todo eso est\u00e1 dicho con esa burla aguda -en casos cruel; aqu\u00ed no- que caracteriza las obras mayores de este importante artista joven.<\/p>\n<p>Completan la parte pict\u00f3rica de la muestra dos piezas al parecer menores pero sugestivas ambas.<\/p>\n<p>Es la una un grabado de Marcia M\u00b4Grath -la artista en ese a\u00f1o, 1968, llevaba ese apellido, el del esposo, seg\u00fan la costumbre sajona; m\u00e1s tarde, a lo que entiendo, cambi\u00f3 el apellido y le perdimos la pista-. Hizo Marcia a finales de los sesentas excelentes muestras de grabado y la pieza ac\u00e1 tra\u00edda procede de una de ellas. Es el Quijote de los sue\u00f1os de un ni\u00f1o. Caballero en manso jamelgo sue\u00f1a cabalgar, lanza en ristre, fogoso Rocinante, frente a castillo de torres almenadas. Son dos planos resueltos, con gran dominio, al aguafuerte el del fondo fantasioso y a la aguatinta el real del primer plano.<\/p>\n<p>La otra peque\u00f1a pieza es una pintura sobre papel de uno de nuestros m\u00e1s interesantes primitivos: Dilo Camino. El ambate\u00f1o lleg\u00f3 al arte desde la industria textil. Alg\u00fan d\u00eda, al voltear la d\u00e9cada de los sesentas, resolvi\u00f3 que con esas tintas industriales pod\u00eda pintar cuadros. Y comenz\u00f3 a hacerlo, sin academia ni c\u00e1nones, con una libertad que muchas veces cuaj\u00f3 en deliciosas visiones m\u00e1gicas. En los setentas se interes\u00f3 por el motivo hist\u00f3rico, visto con algo de cuento, f\u00e1bula, mito y maravilla. \u00bfFue por esos a\u00f1os cuando pint\u00f3 su Quijote? Acaso un poco antes, cuando experimentaba con el petr\u00f3leo-color. Su Quijote fue meditabunda figura obscura, que cabalga por alucinante mundo de color, dominado por calenturientos rojos y alucinados amarillos.<\/p>\n<p>Completa la parte bidimensional de la muestra el trabajo que m\u00e1s se acerca a la ilustraci\u00f3n, con buen manejo arqueol\u00f3gico del vestido y arreos caballerescos, peto, escudo y la c\u00e9lebre bac\u00eda de az\u00f3far que para el loco caballero era nada menos que el yelmo de Mambrino. Por rostro y talante es m\u00e1s Alonso Quijano que el andante don Quijote. De formato generoso, bien pintado, el trabajo de Patricio Palacio es buena muestra de ilustraci\u00f3n con calidad y sin pretensiones de creatividad. De hecho ilustr\u00f3 muy dignamente la portada de <strong>Alfabetario <\/strong>de Hugo Jaramillo.<\/p>\n<p>Y tiene esta peque\u00f1a muestra escultura.<\/p>\n<p>Una primera pertenece a Luis Virakocha, el mayor de tres hermanos que heredaron de su padre el amor a la piedra y el oficio para trabajarla. En la pieza ac\u00e1 tra\u00edda\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Luis Virakocha hizo emerger de un peque\u00f1o bloque gran\u00edtico un rostro de ensimismado quijotismo, y la piedra pulida de esa faz mostr\u00f3 en el negro billante estr\u00edas de un ocre bell\u00edsimo. Fij\u00f3 la noble cabeza en una varilla de hierro y la sent\u00f3 sobre base de bella piedra ocre rica de vetas y manchas obscuras. La peque\u00f1a escultura cobr\u00f3 la fascinaci\u00f3n de esas bell\u00edsimas piedras andinas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las otras dos piezas escult\u00f3ricas son de Mauricio Su\u00e1rez-Bango, el artista guayaquile\u00f1o que con mayor sentido ha trabajado entre nosotros m\u00f3viles de diversos materiales -con sugestivo m\u00f3vil de bamb\u00fa, que evocaba Hiroshima y as\u00ed se titulaba, gan\u00f3, en 1983, el premio del Sal\u00f3n de Vanguardia \u201cVicente Rocafuerte\u201d-. Una de sus dos peque\u00f1as esculturas es, precisamente, un m\u00f3vil: al menor toque el Caballero de la Triste Figura gira y se bambolea, como si estuviese en una de sus m\u00e1s calenturientas aventuras. \u00bfEl material? Como si recogiese de la inmortal novela el humor y la burla de las caballer\u00edas, un tenedor. El corriente y modesto \u00fatil de mesa. Y escudo y\u00a0 capacete, dos monedas. Todo, pues, ordinario, menos el vuelo imaginativo y desenfado l\u00fadico del artista, que por largo tramo trabaj\u00f3 deliciosas piezas con sus tenedores. La otra peque\u00f1a escultura es otro tenedor, aunque sin la levedad del m\u00f3vil.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El cuatricentenario de la obra literaria fundamental de la lengua y la m\u00e1s honda cala en lo que espa\u00f1oles e hispanoamericanos somos se cumplir\u00e1 el pr\u00f3ximo enero. Entonces ser\u00e1 la fiesta entera, de la que muestras como la presente son adelanto y anuncio. Siento que para muchos de nuestros mayores artistas tan sugestivo anuncio remover\u00e1 sus limos quijotescos y, al calor de nuevas lecturas del libro inagotable, para la hora centenaria el retablo de la iconograf\u00eda quijotesca ecuatoriana tendr\u00e1 nuevos paneles, tan iluminados y penetrantes como los que aqu\u00ed, con m\u00e1s esp\u00edritu quijotesco que tiempo y holgura se han reunido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Multipl\u00edcanse por el mundo hispanoamericano actos conmemorativos de la aparici\u00f3n, hace cuatro siglos, de El ingenioso Hidalgo don Quixote de la Mancha, compuesto por Miguel de Cervantes Saavedra, que acaeci\u00f3 en Madrid, en los primeros d\u00edas de enero de 1605,&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":440,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pagelayer_contact_templates":[],"_pagelayer_content":"","footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/339"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=339"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/339\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":340,"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/339\/revisions\/340"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/440"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=339"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=339"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=339"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}