{"id":307,"date":"2020-07-18T01:02:04","date_gmt":"2020-07-18T01:02:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/?p=307"},"modified":"2020-08-05T15:24:15","modified_gmt":"2020-08-05T15:24:15","slug":"la-historia-del-fantasmita-de-las-gafas-verdes-comentario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/?p=307","title":{"rendered":"1978: \u201cLa historia del fantasmita de las gafas verdes\u201d comentario"},"content":{"rendered":"<p>Diario \u00daltimas Noticias<\/p>\n<p>23 de octubre de 1978<\/p>\n<p>P\u00e1g. 2<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Un libro infantil ecuatoriano<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u201cLa historia del fantasmita de las gafas verdes\u201d<\/strong><\/p>\n<p><strong>Por Lily P de Arenas<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u201cAll\u00ed estaba su piedra grandes, cerca del puente de Angamarca\u201d\u2026<\/em><\/p>\n<p>Hern\u00e1n Rodr\u00edguez Castelo<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y claro que aqu\u00ed est\u00e1 la piedra grande, y ah\u00ed est\u00e1 el puente de Angamarca, los vi, los conoc\u00ed.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No s\u00e9 si Rodr\u00edguez Castelo, que escribi\u00f3 el cuento, o Jaime Villa, cu\u00e1l de los dos retrata m\u00e1s exactamente. Lo cierto es, que corriendo con el fantasmita de las gafas verdes, el lector se va de la mano de la imaginaci\u00f3n, por los senderos de la realidad nativa de los pueblos del Tingo, La Merced, Alangas\u00ed, Angamarca, y llega hasta la cruz del Ilal\u00f3.<\/p>\n<p>Dif\u00edcilmente se puede escribir algo as\u00ed: algo cuento, algo fantas\u00eda, algo historia y sobre todo realidad.<\/p>\n<p>Realidad porque existen: sus gentes, sus casas, sus costumbres. Un impulso personal me lleva a escribir este comentario: el libro que me dedicar\u00e1 Jaime Villa, hizo desbordar los recuerdos de los d\u00edas vividos, la \u00faltima Semana Santa, en este lado del valle los Chillos.<\/p>\n<p>Nuestro vehemente deseo de vivir d\u00edas de los hombres diferentes, nos llevo all\u00e1 adentro, a acampar junto al r\u00edo de Angamarca, con su puente de piedra, sus ni\u00f1as indias pastando borregos y mujeres lavando ropa con \u00abpenco machacado \u00ab. Asentados estuvimos en \u00abLlinquinga\u00bb, donde canta alerta el gallo de la \u00bb Super \u00ab, entre rosaledas y c\u00e9spedes.<\/p>\n<p>A\u00fan tenemos en nosotros el rumor del r\u00edo, igual que las lejanas risas de los ni\u00f1os, que tra\u00eda el viento desde abajo, afuera de la casa, \u00bb del hombre desde testamento\u00bb o del portal lleno de canastas para la \u00bb feria de Sangolqu\u00ed\u00bb, cuando al caer la tarde jugaban, como lo dice Rodr\u00edguez Castelo; \u00abdetim mar\u00edn* dedo pingu\u00e9* cucar\u00e1 macar\u00e1* t\u00edtere fue* yo no fui* fue Tet\u00e9\u00bb&#8230; \u00bfQu\u00e9 realidad? \u00bfC\u00f3mo pudo decirlo en su cuento?<\/p>\n<p>Es verdad, que cada ma\u00f1ana bajaban por la cordillera, grupos de ind\u00edgenas, entre chaqui\u00f1anes, sonando pingullos y tambores, porque las campanas \u00aben d\u00edas santos estaban muertas\u00bb.<\/p>\n<p>Y estuvimos con \u00bb la muerte \u00bb del Viernes Santo, en Alangas\u00ed, detalle a detalle, como \u00bb el fantasmita\u00bb. \u00a1Noche inolvidable! Casi no pod\u00edamos creer que existiera una noche as\u00ed es nuestro folklore.<\/p>\n<p>Los ojos se agrandaban ante el espect\u00e1culo.\u00a0 Y corr\u00edamos fren\u00e9ticos de un lado a otro, queriendo vivir esa \u00bb noche de la muerte \u00ab, entre cilios extendidos de un metro de largo y luces el\u00e9ctricas, que conectaban en cada cuadra, por donde iba la procesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 importaba la creencia, si a nosotros, igual que los nativos, nos mov\u00eda el at\u00e1vico instinto de la noveler\u00eda y la alegr\u00eda de participar. Esto Ella Espa\u00f1a lo intuy\u00f3, hace cinco siglos; para atraer \u00abcreyentes\u00bb hizo de los actos religiosos una mezcla medio pagana y medio cristiana, que es lo que le da sabor especial a estas fiestas de hispanoam\u00e9rica. Admiramos la proeza de equilibrio de los encapuchados llevando en su cabeza los cucuruchos de m\u00e1s de seis metros de altura y la larga capa que llevaba un hombre, de casi media cuadra de longitud, con dibujos, que hoy los llamar\u00edamos interplanetarios, pero que datan de siglos atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Y todo esto lo describe Rodr\u00edguez Castelo con maestr\u00eda y sencillez, en su \u00bb La Historia El Fantasmita Las Gafas Verdes\u00bb, con una profundidad que a veces se hace filosof\u00eda, como lo quiso decir Saint Exupery en \u201cEl Principito \u00bb o Richard Bach, en\u00a0 \u00bb Ilusiones\u00bb pero superando los ternura y realidad.<\/p>\n<p>Es un cuento completo, lo entienden los chicos y lo sienten los grandes. Qu\u00e9 m\u00e1s se puede pedir ser un libro que se escribe?, Si llega al hombre, corriendo como ni\u00f1o o corriendo como adulto: por r\u00edos, puentes, caminos viejos o nuevos asfaltados, y todo en un presente que existe. Para que a aprendamos, como ni\u00f1os, lo que el autor quiere que aprendamos, y sintamos \u00ablos grandes \u00bb en el di\u00e1logo entre el \u201cfantasmita \u00bb y \u201cel hombre del testamento\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Diario \u00daltimas Noticias 23 de octubre de 1978 P\u00e1g. 2 &nbsp; &nbsp; Un libro infantil ecuatoriano \u201cLa historia del fantasmita de las gafas verdes\u201d Por Lily P de Arenas \u00a0 &nbsp; \u201cAll\u00ed estaba su piedra grandes, cerca del puente de&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":435,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pagelayer_contact_templates":[],"_pagelayer_content":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/307"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=307"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/307\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":317,"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/307\/revisions\/317"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/435"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=307"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=307"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=307"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}