{"id":238,"date":"2020-07-16T23:33:52","date_gmt":"2020-07-16T23:33:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/?p=238"},"modified":"2020-07-18T01:28:06","modified_gmt":"2020-07-18T01:28:06","slug":"jaime-garces-nueva-incursion-en-el-paisaje-y-la-naturaleza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/?p=238","title":{"rendered":"Jaime Garc\u00e9s: nueva  incursi\u00f3n en el paisaje y la naturaleza"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-322 alignleft\" src=\"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/WhatsApp-Image-2020-07-17-at-20.18.47-150x150.jpeg\" alt=\"\" width=\"224\" height=\"224\" \/><\/p>\n<p>Resulta fascinante la historia del paisaje en la pintura ecuatoriana. Y es un sue\u00f1o que ojal\u00e1 alg\u00fan d\u00eda se me cumpla hacer <em>El gran libro del paisaje en la pintura ecuatoriana<\/em>, un poco en la l\u00ednea del\u00a0 que hice ya para el desnudo: <em>El gran libro del desnudo en la pintura ecuatoriana del siglo XX. <\/em>En la \u00abgeograf\u00eda\u00bb del cuerpo el desnudo femenino es el m\u00e1s hondo, bello e incitante paisaje.<\/p>\n<p>Esa historia del paisaje en la pintura ecuatoriana no comienza, como alguna vez escuch\u00e9 a alguien, con Church. Con \u00e9l, eso s\u00ed, arranc\u00f3 un nuevo jal\u00f3n. Porque el norteamericano Frederick Church, nacido en 1826, incitado por las descripciones que Humboldt hiciera de nuestras monta\u00f1as, se vino a nuestra tierra y, deslumbrado por esa grandeza y belleza que desbordaban soberbiamente lo escrito por el sabio prusiano se entreg\u00f3 a pintarlas, realizando grandes telas que actualmente son la ufan\u00eda de importantes museos del mundo.<\/p>\n<p>Y abiertos esos horizontes art\u00edsticos de luz y atm\u00f3sferas, de certera crom\u00e1tica y encaprichado oficio, a ellos se volcaron grandes pintores ecuatorianos: Mart\u00ednez, los Mera, Troya, Honorato V\u00e1squez&#8230;<\/p>\n<p>Pero atr\u00e1s quedaba paisaje. Comenzando por\u00a0 los que pint\u00f3 el genial Miguel de Santiago, que, en los cuadros sobre milagros de la patrona del templo, trabajados de encargo para la sacrist\u00eda de Gu\u00e1pulo, se interes\u00f3 mucho m\u00e1s por el paisaje que rodeaba esos hechos fabulosos y procesiones y rogativas, que\u00a0 por las milagrer\u00edas mismas, y con un paisaje sombr\u00edo de certera mancha impresionista anticip\u00f3 al Goya negro.<\/p>\n<p>En el largo y rico retablo de ese paisaje se ha tallado un nicho propio Jaime Garc\u00e9s, nacido en la tierra de esos grandes paisajistas que fueron Mart\u00ednez y los Mera, Ambato.<\/p>\n<p>Porque para \u00e9l el paisaje no ha sido epid\u00e9rmica impresi\u00f3n\u00a0 cuasi fotogr\u00e1fica, ni ejercicio de f\u00e1cil\u00a0 y alegre decorativismo, sino un mundo que invitaba a penetrar en \u00e9l a caza de extra\u00f1as iluminaciones, de silencioso misterio y de los m\u00e1s extra\u00f1os hallazgos visuales.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-thumbnail wp-image-324 alignleft\" src=\"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/WhatsApp-Image-2020-07-17-at-20.19.59-2-150x150.jpeg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/>Empecinado en incansables incursiones en el paisaje ha ido cobrando piezas memorables. Como que la naturaleza, tras incitarlo sostenidamente, se le ha ido entregando cada vez m\u00e1s.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, en la incursi\u00f3n presente, nos hallamos ante la recreaci\u00f3n de la naturaleza. Que da en <strong>su <\/strong>naturaleza: esos blancos conjugados con azules de \u00abMata en azul\u00bb o el florecer de azules de \u00abViento en azul\u00bb. O los misterios del azul profundo de mar y cielo de sus marinas.<\/p>\n<p>Y Garc\u00e9s ha llamado cada vez m\u00e1s a la luz en auxilio de sus empresas de paisaje y naturaleza. La luz, desde hace mucho, es el demiurgo de los paisajes m\u00e1s extra\u00f1os e incitantes -pi\u00e9nsese en el gran Luis A. Mart\u00ednez-. En esta muestra nos seduce la luz enigm\u00e1tica y profunda del hermoso \u00abAtardecer en lluvia\u00bb -\u00f3leo de empaste sabio- o la de telas de paisaje marino como el \u00abAtardecer marino\u00bb.<\/p>\n<p>Y el juego con la luz llega a ese paisaje de recuperaci\u00f3n de los verdes graves de los p\u00e1ramos, contra la cenefa de cielo blanco de la luz anunciada, indecisa, del crep\u00fasculo de \u00abCordillera oriental\u00bb.<\/p>\n<p>Y la luz puede sumergirse en el paisaje, traspasarlo honda y silenciosamente, para plasmar lo mist\u00e9rico de los dos \u00abProfundidad de mar\u00bb.<\/p>\n<p>Y la luz es la clave de la atm\u00f3sfera de \u00abIntuici\u00f3n 1\u00bb, con sus verdes derivando a azules.<\/p>\n<p>Tres rasgos de la pintura de naturaleza de Jaime Garc\u00e9s destaqu\u00e9\u00a0 en mi <em>Nuevo Diccionario cr\u00edtico de artistas pl\u00e1sticos del Ecuador del siglo XX<\/em>: el ritmo, los juegos crom\u00e1ticos y el llegar casi a territorios de abstracto. Los volvemos a hallar en esta nueva jornada del artista.<\/p>\n<p>El ritmo: la riqueza de \u00abFlores y hojas al viento\u00bb cobra unidad por el equilibrio de ritmos.<\/p>\n<p>La naturaleza, desde los al parecer ca\u00f3ticos conjuntos de las selvas hasta en el m\u00e1s humilde rinc\u00f3n de un potrero, luce fascinantes juegos r\u00edtmicos. Para quien, pintor o no, sabe verlos. Garc\u00e9s sabe verlos. Los siente y ello da ricos equilibrios a sus cuadros de hojas, ramas y flores.<\/p>\n<p>El color. La naturaleza ha ense\u00f1ado al artista sabidur\u00edas crom\u00e1ticas. Los c\u00e1lidos de \u00abVientos\u00bb, ricos hasta la lujuria, realizados con desate gestual. Y el color de sus flores, ese color que, conjugado con la forma, logra un clima de misterio.<\/p>\n<p>El abstracto. El abstracto es ya pura pintura. Sin apoyatura alguna en la figura. En el caso de un pintor del paisaje y la naturaleza, como es Garc\u00e9s, el abstracto se realiza en las fronteras mismas de la captaci\u00f3n del motivo de naturaleza.<\/p>\n<p>Y as\u00ed son casi pintura abstracta los juegos de verdes con pretexto vegetal de las dos telas \u00abProfundidad del mar\u00bb.<\/p>\n<p>Y est\u00e1n en pleno abstracto ya \u00abResplandor en Marte\u00bb o \u00abResplandor en Venus\u00bb, estudios, el uno en c\u00e1lidos -con un naranja dominante-, el otro en fr\u00edos -verdes apenas iluminados de amarillo.<\/p>\n<p>Hace falta decir algo m\u00e1s. Al parecer tan prosaico como lo aritm\u00e9tico, pero en nuestro caso con m\u00e1s de heroico que de prosaico: el tama\u00f1o de estas obras. Salvo contadas de formato menor, son de un metro por un metro cuarenta cent\u00edmetros o de proporciones semejantes. Estos formatos generosos abren ante el artista espacios que constituyen casi un desaf\u00edo. Sobre todo para el trabajo mat\u00e9rico. Pero, a la vez, le permiten grandes libertades. Para la mancha, para el brochazo o la pincelada. Ensanchan sus horizontes. Y, si est\u00e1 ante el mar, como ha sido el caso de muchas de estas marinas, siente el artista que esos son espacios del lienzo que de alg\u00fan modo, aunque siempre peque\u00f1o, pueden atreverse con el inmenso motivo.<\/p>\n<p>Vuelve Jaime Garc\u00e9s a hacernos vivir cuanto el paisaje y la naturaleza tienen de hermoso, de hondo, de rico de vida rec\u00f3ndita y de plenitud fecundante. Todo ello lo necesita ahora con m\u00e1s urgencia que nunca nuestro artificial, superficial y casi desquiciado tiempo de la m\u00e1quina, las cuentas y el comercio, las prisas y los plazos, y agobiante cuadro de alienaciones y tensiones.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Resulta fascinante la historia del paisaje en la pintura ecuatoriana. 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