{"id":229,"date":"2020-07-16T23:22:02","date_gmt":"2020-07-16T23:22:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/?p=229"},"modified":"2020-07-16T23:24:19","modified_gmt":"2020-07-16T23:24:19","slug":"franklin-ballesteros-libro-y-retrospectiva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/?p=229","title":{"rendered":"Franklin Ballesteros: libro y retrospectiva"},"content":{"rendered":"<p>Dicho en la Casa dela Cultura \u00abBenjam\u00edn Carri\u00f3n\u00bb,\u00a0N\u00facleo de Tungurahua, el 20 de mayo de 2011.<\/p>\n<figure id=\"attachment_48\" aria-describedby=\"caption-attachment-48\" style=\"width: 215px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-48 size-medium\" src=\"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Retrato.-Autor-Franklin-Balesteros-215x300.jpg\" alt=\"\" width=\"215\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Retrato.-Autor-Franklin-Balesteros-215x300.jpg 215w, https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Retrato.-Autor-Franklin-Balesteros-735x1024.jpg 735w, https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Retrato.-Autor-Franklin-Balesteros-768x1070.jpg 768w, https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Retrato.-Autor-Franklin-Balesteros.jpg 958w\" sizes=\"(max-width: 215px) 100vw, 215px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-48\" class=\"wp-caption-text\">Retrato de HRC realizado por Franklin Ballesteros.<\/figcaption><\/figure>\n<p>EXORDIO<\/p>\n<p>(Para eso que los viejos -y sabios- ret\u00f3ricos dec\u00edan \u00abcaptatio benevolentiae\u00bb; aunque, en este caso,\u00a0 no de todos&#8230;)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Profunda emoci\u00f3n me causa siempre venir a esta feraz comarcade la patria. Pr\u00f3diga en frutos de la tierra, pero tambi\u00e9n en varones de altas virtudes humanas y en maduros logros de letras y arte.Pero esta vez esa emoci\u00f3n ha recibido nueva inyecci\u00f3n: veo en un mapa de la patria dividida esta provincia con estas cifras: por el NO 54, 2; por el S\u00cd 35,9. Le\u00eda, d\u00edas atr\u00e1s, una nota de prensa que propon\u00eda causas econ\u00f3micas para esta victoria del NO. Me pareci\u00f3 un razonar fenicio.Las razones m\u00e1s profundas y por ello m\u00e1s verdaderas son de dignidad y amor a la libertad. Dignidad: el pueblo ambate\u00f1o no cambia votos por borregos. Y, en cuanto a colchones, sab\u00eda yo de un ambate\u00f1o que prove\u00eda de colchones a los norteamericanos&#8230; Y la libertad. En esta tierra se respira el aliento huracanado, soberanamente libre, de Montalvo, y cuanto \u00e9l dijo del tirano Veintemilla, est\u00e1 vivo, palpitante, actual\u00edsimo para cualquier proyecto de tirano.<\/p>\n<p>Ahora resta que quienes representan a este pueblo altivo, amante intransigente de la libertad, recuerden en la Asamblea nacional que una gran mayor\u00eda de tungurahuenses se pronunciaron por la libertad de prensa -esa que fue el clima que hizo posible un Montalvo, un Vela, un Mera, un Cevallos, un Luis A. Mart\u00ednez- y por una justicia independiente del poder ejecutivo, que ponga freno a abusos dictatoriales y venganzas de peque\u00f1os tiranos, y exija cuentas a dilapidadores, a clientelares pr\u00f3digos y a quienes medran desvergozadamente con los dineros del pueblo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y AHORA S\u00cd A LO QUE VINE<\/p>\n<p>En esta visita mi emoci\u00f3n se ti\u00f1e de amistad y afecto a un noble ser humano, y est\u00e1 nutrida por el aprecio que me merece su creaci\u00f3n de largos a\u00f1os que orna estas paredes de la Casade la Cultura y se ha reunido en libro.<\/p>\n<p>Del libro he sido parte.Peque\u00f1a parte.Pero Franklin Ballesteros, que es\u00a0 el personaje \u00a0que aqu\u00ed nos ha congregado, me ha honrado poni\u00e9ndolo a mi nombre. Y ha insistido en que en ese listado de mis libros -curiosa lista que volte\u00f3 ya el centenar- ocupe un lugar. Y all\u00ed est\u00e1 ya: 106:<em>MANUELA S\u00c1ENZ; <\/em>107, <em>BALLESTEROS.<\/em>Y,al momento de escribir estas l\u00edneas, me llega, editado por\u00a0 la Universidad T\u00e9cnica de Loja, para su maestr\u00eda en literatura infantil, el libro 108: <em>HISTORIA DE LA LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL.<\/em>Y est\u00e1 publicado ya tambi\u00e9n, porlaafamada Universidad lojana, <em>HISTORIA CULTURAL DE LA INFANCIA<\/em>, que ser\u00eda el 109.Me complace dar estas primicias de libros a\u00fan no conocidos en esta ciudad que, tras las luminoss huellas de Montalvo, Mera y Cevallos, es una ciiudad de libros.<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>Mi ensayo que abre el libro, tras r\u00e1pido pre\u00e1mbulo, se instala en la acuarela: \u00abPero es en la acuarela -sienta- donde Franklin Ballesteros se impondr\u00eda como uno de los mayores cultores del g\u00e9nero en el siglo XX del arte ecuatoriano\u00bb. Con una producci\u00f3n tan sostenida por d\u00e9cadas y sostenida con tan variadas, tan finas y tan ricas calidades solo conozco otro caso: C\u00e9sar Tacco.<\/p>\n<p>En 1945 se abri\u00f3 una muestra de acuarela de Leonardo Tejada, en Quito, en el Instituto Brit\u00e1nico. Varios de los artistas de esa briosa generaci\u00f3n pintaban a la acuarela. Pero montar toda una exposici\u00f3n individual de acuarela resultaba ins\u00f3lito.Para inaugurarla se acudi\u00f3 a alguien que hab\u00eda visto mucha acuarela en Europa y Estados Unidos: a la inquieta periodista Lilo Linke. Y ella comenz\u00f3 por una justa ponderaci\u00f3n de lo dif\u00edcil de la t\u00e9cnica:<\/p>\n<p><em>Bien se sabe que la acuarela es un medio dif\u00edcil de manejar. Requiere un ojo r\u00e1pido y una mano segura capaces de alcanzar la perfecci\u00f3n al instante.Lo que fall\u00f3 la primera vez, fall\u00f3 para siempre. No cabe rectificaci\u00f3n ni remiendo y para el logro de una obra determinada no est\u00e1 abierto el camino vacilante de experimento<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a><\/em><\/p>\n<p>Y la autora somet\u00eda a criba acuarelas, para desecharar como paja las malas, y dar como grano esas que hab\u00edan logrado las calidades propias de esta manera de pintar, al parecer tan f\u00e1cil, pero en realidad tan complicada: la transparencia de tonos, luminosos y delicados a la vez; su frescura; su limpieza.<\/p>\n<p>Lilo Linke, viajera de rica cultura, no era seguramente ni especialista en arte ni cr\u00edtica de oficio. Se qued\u00f3 un poco corta en el se\u00f1alamiento de cuanta calidad distingue la gran acuarela de la ordinaria y, por supuesto, de la insatisfactoria.<\/p>\n<p>La se\u00f1ora Linke hab\u00eda visto, eso s\u00ed, grandes acuarelistas. Sobre todo, el que para m\u00ed es el m\u00e1s grande, el prodigioso revolucionario de la t\u00e9cnica, el ingl\u00e9s Turner. Y ensay\u00f3 breve recorrido desde ese grande hasta la acuarela intelectual de Paul Nash. Y se volvi\u00f3 al Ecuador:<\/p>\n<p><em>En el Ecuador pocos pintores han prestado a la acuarela la debida atenci\u00f3n. Parece que exist\u00eda en la mayor\u00eda el prejuicio en otras \u00e9pocas propagado tambi\u00e9n en pa\u00edses como Inglaterra y los Estados Unidos de que la acuarela serv\u00eda solo para las pinturas de \u00abni\u00f1as bien educaditas\u00bb. Acaso la influencia francesa con su casi exclusiva concentraci\u00f3n sobre el \u00f3leo y el dibujo era demasiado fuerte, o que simplemente faltaba el est\u00edmulo necesario en forma de la ense\u00f1anza paciente y del modelo de alta categor\u00eda.<\/em><\/p>\n<p>Se le escap\u00f3 a Linke -extranjera al fin- que en el horizonte del arte ecuatoriano hab\u00eda ese \u00abmodelo de alta categor\u00eda\u00bb que reclamaba: era Joaqu\u00edn Pinto.<\/p>\n<p>Pero mostr\u00f3 estar al tanto de los artistas ecuatorianos de primera l\u00ednea que prestaban atenci\u00f3n a la acuarela. Tejada, por supuesto, a quien ve\u00eda como \u00abel primer acuarelista del Ecuador\u00bb, pero tambi\u00e9n Pedro Le\u00f3n, Eduardo Kingman, Oswaldo Guayasam\u00edn. Talvez por lo parco de su producci\u00f3n y el ning\u00fan cuidado que puso siempre en mostrarse no conoci\u00f3 tampoco a ese fin\u00ecsimo acuarelista que fue\u00a0 Nicol\u00e1s Delgado.<\/p>\n<p>Cuando todo esto suced\u00eda en Quito, un peque\u00f1o ambate\u00f1o llamado Franklin Ballesteros cumpl\u00eda cinco a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1ndo vio por primera vez una acuarela?<\/p>\n<p>Es pregunta que, parece, se nos escap\u00f3 a cuantos nos hemos interesado por el acuarelista. Pero resulta de decisiva importancia: acaso ver esa acuarela habr\u00e1 sido rel\u00e1mpago que ilumin\u00f3 fascinantes territorios que se abr\u00edan ante esos poderes de artista que leudaban silenciosamente en \u00e9l.\u00a0 Pero hay otra pregunta, al parecer m\u00e1s complicada, que, sin embargo, tiene respuesta sencilla: \u00bfPor qu\u00e9 comenz\u00f3 a pintar a la acuarela?<\/p>\n<p>Con una primera caja de crayones, a sus tempranos nueve a\u00f1os, da con el secreto de convertir el paisaje en manchas o zonas de color puestas a dialogar entre s\u00ed -por contrastes o por continuidades- para recrear en la pupila del espectador lo que el artista vio.<\/p>\n<p>Ha fechado ese primer trabajo fundacional de una manera de ver que lo iba a conducir al futuro ejercicio acuarel\u00edstico: 5 de octubre de\u00a0 1949. El motivo: \u00abCocha de los sapos.Patate\u00bb.<\/p>\n<p>Dir\u00eda que ese temprano trabajo abre el libro, en cuanto libro de arte.\u00a0 Y lo hace con una noticia de deliciosa ingenuidad, conmovedora por lo que nos acecha detr\u00e1s: \u00abCrayones donados por la UNICEF en el terremoto del 5 de agosto de 1949\u00bb.<\/p>\n<p>En una tierra desolada, herida por la fuerza tel\u00farica, el peque\u00f1o de nueve a\u00f1os ha recibido de la copiosa y generosa ayuda internacional una cajita de crayones.<\/p>\n<p>Y, aqu\u00ed esta lo maravilloso, esa cajita ha sido la varita m\u00e1gica con poderes para transformar ese pedacito de cartulina de 22 por 31 cent\u00edmetros en obra de arte.Con resonancias del tremendo acontecimiento que hab\u00eda desquiciado la existencia de los ambate\u00f1os: desde el cielo con nubes cenicientas hasta la tierra con algo de convulsa.<\/p>\n<p>Y recoge el libro otras pinturas de ese a\u00f1o -seguramente hubo muchas m\u00e1s-. \u00abR\u00edo Patate\u00bb nos trasmite lo que vio el p eque\u00f1o artista en una de las zonas m\u00e1s heridas por el sismo.<\/p>\n<p>Y hasta ensay\u00f3 algo especialmente dif\u00edcil para un principiante: la figura humana: un \u00abSembrador\u00bb doblado sobre la tierra, empe\u00f1ado en sembrar una plantita en la tierra yerma.<\/p>\n<p>Pero estos trabajos no son acuarela. Son una realizaci\u00f3n m\u00e1s espesa, de zonas crom\u00e1ticas cargadas de materia, con trazos fuertes que se montan sobre superficies ya pintadas, con ciertos delineados propios de quien no se siente a\u00fan seguro como para resolverlo todo conaplicaciones de color.Lo que s\u00ed anuncia al acuarelista es lo en\u00e9rgico de ciertas r\u00e1pidas imprimaciones: los verdes y azules y grises de \u00abR\u00edo Patate\u00bb.<\/p>\n<p>Y entonces el libro nos hace dar un salto: casi diez a\u00f1os para tener acuarelas. El salto es en el libro al 1958 y 1959; en mi ensayo, a 1961. Porque quise saltar hasta caer frente a una acuarela de maestro: \u00abTigual\u00f3 grande\u00bb. Colores intensos. Subrayados obscuros para las tejas. De sombr\u00edos blancos la torrede la iglesia. En conjunto de gran solidez y riqueza. Es decir que, sin traicionar las levedades y transparencias de la acuarela, el artista se ha atrevido a fijar en la cartulina lo obscuro y denso. Todos los sentimientos que experimentamos ante esos pueblos de la serran\u00eda que conjugan envejecimiento con vida, desolaciones con calidez. Esta no iba a ser una acuarela fotogr\u00e1fica ni una acuarela decorativa. Iba a ser honda, iluminada, vibrante de rec\u00f3ndita emoci\u00f3n ante el paisaje.<\/p>\n<p>Pero, dado el salto, volvemos la mirada atr\u00e1s. 1949-1961: de nueve a\u00f1os a los veintiuno. Para el esp\u00edritu del historiador, hecho a curiosear intimidades de sus biografiados, \u00a1cu\u00e1nta interrogaci\u00f3n para esos a\u00f1os!<\/p>\n<p>Franklin ha estado, por supuesto, en la escuela: \u00abCentro Escolar Ecuador\u00bb. Y, como nuestra cacer\u00eda no pierde de vista al artista, destacamos que en 1953 ha presentado obra en una exposici\u00f3n colectiva de ese centro.Ha pasadoal Colegio Bol\u00edvar y en 1954 ha participado en una colectiva del plantel.<\/p>\n<p>El artista parece haber atendido a estas curiosidades y al final del libro nos ha mostrado dibujos de estos a\u00f1os escolares: un Crist\u00f3bal Col\u00f3n, un Magallanes, un Almagro, un Pizarro. Fechados: 1952. VI grado. Ya se le hab\u00edan acabado los pasteles, se ve, y a\u00fan no consegu\u00eda sus primeras acuarelas. Trabajaba con una modesta caja de l\u00e1pices de colores que le serv\u00edan para iluminar levemente lo dibujado y se mov\u00eda entre la copia de modelos y ciertos toques personales, como las miradas. A ese mirar confiaba la vida de ese visionario de rutas por los mares que fue Magallanes.<\/p>\n<p>Y algo m\u00e1s tarde lo hallamos ya arrancando color con su pincel humedecido de la acuarela. Pero est\u00e1 muy metido en las rutinas escolares como para entregarse a esa t\u00e9cnica, que busca el aire libre y la naturaleza. Para el joven Ballesteros la acuarela no es a\u00fan aventura de descubrimiento. El se ha empe\u00f1ado en dibujar a sus compa\u00f1eros y profesores y la acuarela a\u00f1ade gracia a esos dibujos. Que la tienen de sobra: no son dibujos realistas. Son caricaturas. Un humor\u00edstico ver lo m\u00e1s propio, lo m\u00e1s curioso, lo m\u00e1s pintoresco del personaje, y se\u00f1alarlo intensificando el rasgo. El libro recoge al final un generoso pu\u00f1ado de esas caricaturas. Lo vemos en el paso de 1959 a 1960 cada vez m\u00e1s agudo para captar lo caracter\u00edstico del personaje -maestros y gentes notables del medio- y m\u00e1s seguro y desenfadado para fijarlo en dibujo.<\/p>\n<p>A\u00fan nos divierte esa galer\u00eda de seres estramb\u00f3ticos, de pintoresca humanidad, captados no solo en su aspecto sino en peculiaridades de car\u00e1cter. \u00bfC\u00f3mo se disfrutaba aquello en el colegio y en el medio provinciano? En 1960 el se\u00f1or Franklin Ballesteros Gonz\u00e1lez, distinguido alumno de 6o curso del Colegio Nacional \u00abBol\u00edvar\u00bb ha recibido un diploma \u00abcomo sincero est\u00edmulo a su magn\u00edfico arte, con motivo del Segundo Sal\u00f3n de Caricaturas\u00bb. Lo ha firmado el Dr. Alonso Castillo, rector.<\/p>\n<p>Pero, de pronto, un sobresalto. En ese 1960 nuestro artista aparece como alumno de sexto curso en el colegio de su tierra natal. Pero hay un desnudo al carboncillo que lleva al pie firma y fecha. Y es 1959. Y de ese desnudo de una mujer de espaldas, que, por su rica morbidez por los sombreados que parecen acariciar sus redonces, inclu\u00ed sin dudar en <em>El gran libro del desnudo en la pintura ecuatoriana del siglo XX<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><strong>[2]<\/strong><\/a><\/em>,\u00a0 me confi\u00f3 el artista que se hab\u00eda dibujado con la\u00a0 modelo que posaba para los alumnos de Bellas Artes&#8230; Y, por si fuera poco, otro desnudo de parecido empaque se fecha en 1958.<\/p>\n<p>Digamos, a modo de resumen, porque nos espera ya esa imponente suma de acuarelas que para el atento observador, como para quien se solaz\u00f3 en ellas cuando trabajaba el libro y preparaba el ensayo introductorio, ser\u00e1n un fascinante viaje por una tierra patria desvelada en cuanto tiene de belleza, de poder de seducci\u00f3n, de nostalgia cuando es dable recordar esos rincones, de calor vital y rec\u00f3nditas resonancias siempre, que Franklin Ballesteros, el ni\u00f1o y joven que afirm\u00f3 sus primeros pasos de artista por amables senderos de dibujo, nunca dejar\u00eda de dibujar. Incansable viajero ir\u00eda en esos trenes y por esos madrile\u00f1os caf\u00e9s y por calles y plazas del mundo libreta en mano recogiendo sus impresiones de c\u00e1lido viandante en nerviosos y certeros apuntes.<\/p>\n<p>Y nunca har\u00eda penitencia por sus primeros sensuales desnudos, sino m\u00e1s bien los multiplicar\u00eda ensayando incansablemente maneras de hacer del cuerpo de la mujer, que es s\u00edntesis de perturbadoras formas, obras de arte que iban de un amable realismo a estilizaciones asomadas al borde del abstracto.<\/p>\n<p>Y asumir\u00eda como un reto para sus poderes de dibujante esa arriscada empresa de trasladar al lienzo una persona, con sus rasgos f\u00edsicos y su vida interior; con las huellas dejadas en su rostro por largas historias. Quien quiera comprobar la magnitud de los logros del retratista, en el libro tiene el m\u00edo, en dos versiones, al cisco y al \u00f3leo. Puede hacer algo que est\u00e1 fuera de mi alcance: comparar el retrato con el retratado.<\/p>\n<p>Cerremos este pre\u00e1mbulo con el \u00f3leo. Nuestro artista tambi\u00e9n ha pintado al \u00f3leo, y una secci\u00f3n del libro recoge \u00f3leos, y la muestra lo hace tambi\u00e9n. Es una pintura de paisaje rural y urbano de s\u00f3lida composici\u00f3n y dibujo exacto cuando el motivo lo pide. Con realizaciones crom\u00e1ticas que llegan al alarde de \u00abNeblina en Salinas\u00bb. Y un gran \u00f3leo que es el que a m\u00ed m\u00e1s me impresiona: una marina resuelta solo en negros. Negro el mar y negro el cielo. Negros. Pero mar y cielo nocturno. Como para hacernos sentir el escalofr\u00edo que una noche sombr\u00eda ante el mar nos ha producido.<\/p>\n<p>Y estamos ante las acuarelas. 121 acuarelas ofrece el libro, unas pocas dos en la misma p\u00e1gina, desde una temprana de 1958 hasta una de ayer no m\u00e1s, del 2010.<\/p>\n<p>Cuatro jornadas del acuarelista he distinguido en el libro, y puede ser \u00fatil recordarlas para no perdernos a la hora de llegar al su suculento banquete visual.<\/p>\n<p>Primera: esa temprana madurez que lucen acuarelas como la ya vista de \u00abTigual\u00f3 grande\u00bb. Al a\u00f1o siguiente, \u00abIglesia de Caranqui\u00bb afirma la tendencia a la solidez en composici\u00f3n y fuerza de color, sin perder nunca las transparencias propias de la acuarela. Y ese mismo 1962 \u00abPatate\u00bb se afirma en esa dualidad que comenzaba a caracterizar la acuarela de Ballesteros:motivos tratados con firme realismo en contrapunto con partes resueltas con t\u00e9cnica impresionista o con toques crom\u00e1ticos muy libres.<\/p>\n<p>Y esta primera etapa ricade maduraciones se extiende por la d\u00e9cada de los setenta.Confieso una debilidad: me gusta aprovecharme de la p\u00e1gina o la palabra que se ofrecen al cr\u00edtico para ponderar las calidades de alguna obra que es ya m\u00eda. Y es que resulta estupendo poder ponerla ante uno al momento devolver a verla, esta vez para nuestros lectores u oyentes. Esta bella pieza no tiene t\u00edtulo, pero s\u00ed a\u00f1o: 77. Est\u00e1, pues, en lo m\u00e1salto de esta jornadade maduraciones. Pueblito hecho de blancos apenas insinuados en la meseta, de casas api\u00f1adas en torno de la torre de la iglesia; detr\u00e1s y al borde, bosques resueltos como puras manchas. Cerrando el horizonte un monte de azules neblinosos, mancha tratada a la aguada. Y en el fondo un cielo entre gris y rosa. Y, para el contraste ya se\u00f1alado, en primer plano, lomer\u00edo de ocres firmemente modelados. Lo escribo con la acuarela extra\u00f1amente bella ante m\u00ed. Y pienso que pocas t\u00e9cnicas pict\u00f3ricas dan tanto placer al contemplador como la acuarela. (En el libro puede hallarse esta acuarela -un poquito distinta en el color-en la p\u00e1gina 74. \u00a1Qu\u00e9 dificil recoger en la impresi\u00f3n todas las sutilezas crom\u00e1ticas y todas las transparencias de la acuarela! Y el artista le ha puesto t\u00edtulo: \u00abSoledad\u00bb).<\/p>\n<p>Segunda jornada: d\u00e9cada de los ochenta . Nuevo dominio de la t\u00e9cnica. Cualquier paisaje el acuarelista lo convierte en sinfon\u00eda fresca y rica, pl\u00e1stica, en que cada \u00e1rbol es una mancha original y libre, y sus prados son juegos de verdes transl\u00facidos y cielo y montes completan composiciones redondas.Y nuevos paisajes se convierten en oportunidades para tentar nuevas soluciones visuales.<\/p>\n<p>Y se multiplican libertades que conducen a logros de gran belleza. En el ensayo he destacado la bell\u00edsima \u00abNoche de luna llena en el Altar\u00bb, de cenefa de aristas agudas, de ocres que recogen luz, sobre la base sombr\u00eda de grises con apenas iluminados de azules, contra un m\u00e1gico cielo de azules y violetas agrisados.<\/p>\n<p>Leo lo que dedico en el ensayo a una obra. Por esos a\u00f1os, significativamente, titula una obra \u00abAmbatillo, luz y color\u00bb (1983). Como para incitar al espectador a saltar sobre el motivo realista -que para la acuarela de Ballesteros siempre fue, m\u00e1s bien, lastre- para darse al disfrute del juego en que los jugadores eran luz y color.La libertad con que el artista ha jugado ese juego puede sorprenderse en la aplicaci\u00f3n nerviosa de la mancha, casi a la aguada, con manchas sobreimpuestas a manchas. Para de manchas tan libres hacer surgir tierras y \u00e1rboles que casi envuelven y sumergen en luz y color los blancos del caser\u00edo\u00bb.<\/p>\n<p>Tan seguro de su dominio acuarel\u00edstico el artista ambate\u00f1o toma sus pinturas y se aventura por lo urbano. Y se va por los caminos del mundo a caza de cuanto haya por all\u00ed de luz y color. \u00a1Y qu\u00e9 luz halla en el verano manchego de Ciudad Real! Y la fija en la cartulina. Titula una serie \u00abPueblos Encantados\u00bb. El los desencanta y los vuelve a encantar con los secretos de la acuarela. Expone en Madrid en 1982 y 1989. Y un cr\u00edtico espa\u00f1ol que ha advertido el paso largo dado por el acuarelista lo destaca: \u00abHemos observado un perfeccionamiento, cambio o experimentaci\u00f3n&#8230;, como se lo quiera llamar, en su tratamiento o realizaci\u00f3n. En algunas de sus acuarelas se aprecia una moderna inquietud por la mancha grande, por la fugacidad atmosf\u00e9rica, por la s\u00edntesis extrema\u00bb. As\u00ed el prestigioso Antonio de Santiago, en la Casa de Almer\u00eda.<\/p>\n<p>Tercera jornada: de los noventa al nuevo siglo. Advi\u00e9rtese una nueva fascinaci\u00f3n de la mancha. Es decir, del puro color. Ese juego rico y libre en que la acuarela consiste y que Ballesteros se ha dado a jugar como sabio jugador, se lo juega con la mancha. En \u00abLuz rota\u00bb -ya del 2005- en torno de los blancos de las casas, manchas de naranjas y rosas son techos y manchas verdes son \u00e1rboles. Y grandes imprimaciones violetas y azules hacen un cielo dram\u00e1tico. Pero antes de ser techos y \u00e1rboles y cielo, y aun despu\u00e9s de serlo, son color en libres y contrastadas aplicaciones.<\/p>\n<p>Cuarta jornada. Esta jornada no espera a que la anterior se liquide para irrumpir. Lo que da su personalidad a esta jornada ni es el tiempo ni maduraciones o t\u00e9cnicas. Es un motivo. Un motivo que se ha convertido en fascinaci\u00f3n y reto; que ha abierto las compuertas a insospechadas iluminaciones.<\/p>\n<p>\u00bfEl motivo?\u00a0 Gal\u00e1pagos y su mar. Su luz. La luz preside estas ceremonias visuales, tan l\u00edricas y m\u00e1gicas. Esa luz convoca nuevos azules y traspasa extra\u00f1os celajes. En variaciones como las que hac\u00eda Bach, que al oyente rudo, solo hecho a las estridencias casi torpes de ciertos sonidos contempor\u00e1neos, que se llaman eufem\u00edsticamente \u00abm\u00fasica\u00bb, parecen repeticiones de lo mismo, Ballesteros multiplica sus marinas haci\u00e9ndonos sentir lo inagotable de esos contrapuntos de luz y color en cielo y mar, con lenguas de tierras desva\u00eddas o con la furtiva presencia de alguna flotilla de pescadores.<\/p>\n<p>Pero es hora ya de que se silencien las palabras y todos nos sumerjamos en el elocuente silencio de estas im\u00e1genes que nos aguardan. El cr\u00edtico sentir\u00e1 que cumpli\u00f3 su grave tarea si despert\u00f3 el apetito de los visitantes. Y si, de alg\u00fan modo, les dio una carta de ruta para avanzar por entre tan rico despliegue de visiones.<\/p>\n<p>Solo le resta dar los parabienes a Franklin Ballesteros por este libro que es una nave que con su rica carga de im\u00e1genes de la tierra patria y de sus mares va a llegar a los m\u00e1s distantes puertos del mundo en donde esp\u00edritus sensibles a esta manera de fijar belleza y emoci\u00f3n que es la acuarela van a embarcarse para visitar, por encima de tiempos y espacios, el taller del artista ambate\u00f1o.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> El texto de la intervenci\u00f3n de Lilo Linke se reprodujo en <em>Letras del Ecuador,<\/em>publicaci\u00f3n de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, en 1945<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Hern\u00e1n Rodr\u00edguez Castelo, <em>El gran libro del desnudo en la pintura ecuatoriana del siglo XX, <\/em>Quito, Ecuasanitas, 2008. Desnudos de Franklin Ballesteros en las p\u00e1ginas 90 (el aqu\u00ed mencionado) y 91<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dicho en la Casa dela Cultura \u00abBenjam\u00edn Carri\u00f3n\u00bb,\u00a0N\u00facleo de Tungurahua, el 20 de mayo de 2011. EXORDIO (Para eso que los viejos -y sabios- ret\u00f3ricos dec\u00edan \u00abcaptatio benevolentiae\u00bb; aunque, en este caso,\u00a0 no de todos&#8230;) &nbsp; Profunda emoci\u00f3n me causa&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":48,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pagelayer_contact_templates":[],"_pagelayer_content":"","footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/229"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=229"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/229\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":232,"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/229\/revisions\/232"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/48"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=229"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=229"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=229"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}