{"id":226,"date":"2020-07-16T23:17:29","date_gmt":"2020-07-16T23:17:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/?p=226"},"modified":"2020-07-16T23:17:56","modified_gmt":"2020-07-16T23:17:56","slug":"estuardo-maldonado-escultor-seducido-por-el-espacio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.hernanrodriguezcastelo.com\/?p=226","title":{"rendered":"Estuardo Maldonado, escultor seducido por el espacio"},"content":{"rendered":"<p><strong>Discurso de la presentaci\u00f3n de la muestra retrospectiva del artista<\/strong><\/p>\n<p><strong>Casa de la Cultura Ecuatoriana,\u00a0<\/strong><strong>Quito, 15 de agosto de 1996<\/strong><\/p>\n<p>Por Hern\u00e1n Rodr\u00edguez Castelo<\/p>\n<p>Alangas\u00ed, 14 de agosto de 1996<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando Benjam\u00edn Carri\u00f3n, cuyas c\u00e1lidas palabras parecen resonar a\u00fan en esta, su Casa, dijo el discurso en el acto de donaci\u00f3n a la patria de una colecci\u00f3n de arte constructivo reunida por Estuardo Maldonado, se ufan\u00f3 de su don prof\u00e9tico.\u00a0 \u201cVi -dijo- los primeros balbuceos, escult\u00f3ricos principalmente, de Estuardo Maldonado\u201d.\u00a0 Aquello hab\u00eda salido una y otra vez cuando habl\u00e1bamos de Maldonado, a quien \u00e9l y yo admir\u00e1bamos cada vez m\u00e1s como una de las s\u00f3lidas, de las m\u00e1s universales realizaciones del arte ecuatoriano contempor\u00e1neo.\u00a0 Siempre recordaba al jovencito serrano t\u00edmido que expon\u00eda unos barros en Guayaquil, y Carri\u00f3n lo invit\u00f3 a exponer en la Casa de la Cultura, en Quito.<\/p>\n<p>Algunas de las terracotas sobre las que hizo pie Carri\u00f3n para tan alta y segura confianza est\u00e1n aqu\u00ed, como un primer hito de este largo y espl\u00e9ndido camino de exactamente cuarenta a\u00f1os -fue aquella exposici\u00f3n guayaquile\u00f1a en 1956-.\u00a0 Son sencillas, son figurativas, parecen balbuceantes.\u00a0 \u00bfC\u00f3mo pensar que desde ellas se llegar\u00eda a todo esto que se despliega ante nosotros, tan aplastante en sus poderes como arte escult\u00f3rico y arte escult\u00f3rico de avanzada?<\/p>\n<p>Puestos a mirar las cosas por debajo de su epidermis hallaremos acaso notas comunes entre esas tempranas terracotas del joven pinte\u00f1o hac\u00eda poco egresado de la Escuela de Bellas Artes de Guayaquil y este sostenido y exigente despliege del maestro.\u00a0 La presencia, por ejemplo, del s\u00edmbolo.\u00a0 La obra \u201cManco Capac-Mama Ocllo\u201d re\u00fane en el simbolismo elemental de su forma f\u00e1lica la doble faz de los masculino y lo femenino.\u00a0 Y hay piezas en cuya superficie se han incidido signos.<\/p>\n<p>Pero lo m\u00e1s importante que ese pu\u00f1ado de obras -que pudieran decirse la prehistoria de nuestro escultor- nos recuerda es que en el principio fue el escultor.\u00a0 A poco de aquella primera muestra, el joven artista de P\u00edntag viaj\u00f3 a Italia, a estudiar principalmente escultura.<\/p>\n<p>La Academia italiana de los sesentas era acad\u00e9mica -esto aunque lo parezca, ni es tautol\u00f3gico ni ha de ten\u00e9rselo por irremediable: simplemente que lo era-, y apenas pod\u00eda dar m\u00e1s que dibujo y t\u00e9cnicas a un artista en cuyo interior fermentaban lo mismo seducciones de sus ra\u00edces lejanas que desasosiegos ante las novedades de un arte europeo impaciente por rehacer una cultura cruelmente purgada por la m\u00e1s salvaje de las guerras, a\u00fan turbada por el horror de los crematorios nazis, tensa ante las insidias de la guerra fr\u00eda, siempre amenazada por el horror at\u00f3mico y sin m\u00e1s que fragmentos para reconstruir el no hace mucho soberbio edificio com\u00fan.<\/p>\n<p>En Italia la inquietud contempor\u00e1nea en arte, sostenida a\u00fan por las sabias ra\u00edces cubistas, pero de crecimiento desmelenado y violento, hab\u00eda sido el futurismo.\u00a0 Y hay una obra de este tiempo que nos sugiere que tras el Futurismo el joven americano aventur\u00f3 sus primeras innovaciones formales: \u201cEl toro y el c\u00f3ndor\u201d (1960) fue un verdadero homenaje a Boccioni, el futurista.\u00a0 Y, cosa para nuestro prop\u00f3sito de esta noche en extremo sugestiva, se realiz\u00f3 como pintura y como escultura.<\/p>\n<p>Los sondeos en las ra\u00edces eran m\u00e1s humildes, obscuros y quietos.\u00a0 Proveyeron al americano de elementos -signos, ideogramas- que aloj\u00f3 en matrices constructivistas, trabajando en encausto y oro.\u00a0 Fue el \u201cprecolombinismo\u201d de Maldonado.<\/p>\n<p>Por esos mismos a\u00f1os -60 al 64-, en una sociedad que a\u00fan sent\u00eda los efectos de la gran guerra, surgieron formas de arte que instalaban su tarea creadora en el coraz\u00f3n mismo de la pobreza.\u00a0 Una fue el arte del reciclaje, que Maldonado conoci\u00f3 a trav\u00e9s de Etore Ecola.\u00a0 El ecuatoriano, que hab\u00eda vivido su infancia en estrecho contacto con los quehaceres campesinos, all\u00e1, en las desoladas tierras altas del P\u00edntag natal, se da a armar esculturas soldando hoces, picos, bailejos, alg\u00fan yunque.\u00a0 Casi sin tocar esas formas para \u00e9l con tanto de sagrado.\u00a0 Tan solo aport\u00e1ndoles notas de solidaridad, nobleza, belleza.\u00a0 Aquello, por supuesto, nada ten\u00eda que ver con la Academia y para el artista fue su secreto.\u00a0 Lo ha sido hasta esta noche, en que esta muestra ha colocado ese \u201cHomenaje al trabajo\u201d como el segundo hito de esta trayectoria.<\/p>\n<p>Cuando Maldonado halla su manera peculiar de expresi\u00f3n, desaparece de su horizonte la doble posibilidad de pintura-escultura.\u00a0 Ello puede explicarse por una doble raz\u00f3n.\u00a0 La una: el haber reducido las b\u00fasquedas y sondeos a la bidimensionalidad confer\u00eda a esas indagaciones especial intensidad y rigor; y la otra: dando el empleo de materiales y las t\u00e9cnicas usadas, el paso hacia lo escult\u00f3rico -llegado el momento- estar\u00eda expedito, ser\u00eda casi reclamado por la naturaleza misma de los medios.<\/p>\n<p>Trabaja el artista superficies mon\u00f3cromas en que la repetici\u00f3n serial de los signos logra espl\u00e9ndidos efectos \u00f3pticos, y da a esas superficies nuevas claves de unidad y sentido con las \u201cConstelaciones\u201d, una de las cuales le merece el Gran Premio de la II Bienal de Arte Sacro de Celano (1966).<\/p>\n<p>De entre todos los signos uno se le ha revelado como cifra de sabidur\u00edas ancestrales.\u00a0 Recuerda haber dado con \u00e9l una de esas ma\u00f1anas en que a los escolares de P\u00edntag se los sacaba a trabajar la tierra.\u00a0 All\u00ed vio por primera vez esa \u201cS\u201d de trazos rectil\u00edneos, hecha de ascensos y descensos; de eones de gloria, altos, y eones deprimidos; resumen de vida e historia humana.\u00a0 A partir de esta hierofan\u00eda, todas las sabidur\u00edas constructivistas y los m\u00e1s exactos rigores heredados del geometrismo concreto se emplear\u00edan en exaltar el signo y aprovecharse de su forma significante, lo mismo para construir que para reticular superficies y organizar hermosos laberintos visuales.\u00a0 Despu\u00e9s, el hallazgo tecnol\u00f3gico del inox-color conferir\u00eda a todos esos empe\u00f1os brillantez, reflejos y nuevas posibilidades de realizanci\u00f3n con sentido agudamente actual.\u00a0 Todo esto lo sabemos muy bien de la pintura de Maldonado.\u00a0 Pero, \u00bfy su escultura?<\/p>\n<p>El caso de Esturado Maldonado iba a resultar muy especial -de no ser por cin\u00e9ticos venezonalos, dir\u00eda \u00fanico- en la escultura latinoamericana por las relaciones casi connaturales de su pintura con esa escultura.\u00a0 Fue el paso de lo virtual a lo material, sin perder virtualidad, potenci\u00e1ndola; es decir, abriendo nuevos horizontes virtuales.\u00a0 En efecto, la obra bidimensional del ecuatoriano se hab\u00eda ido cargando de fuerzas, de tensiones interiores, de equilibrios de formas, de contrastes visuales entre formas y ausencia de formas, de proyecciones din\u00e1micas, de cinetismo ilusorio, a todo lo cual para desbordar el \u00e1mbito de lo llamado pintura y dar el paso a lo tradicionalmente tenido por escultura solo le faltaba la espacialidad de la tercera dimensi\u00f3n.<\/p>\n<p>La manera m\u00e1s directa, m\u00e1s simple y sutil a un tiempo, de dar ese paso fue hacer que los fondos sobre los que se dibujaban las formas rectil\u00edneas y angulares fuesen vac\u00edos reales.\u00a0 Y surgi\u00f3 una larga y hermosa serie de peque\u00f1as piezas, ya en plena tridimensionalidad escult\u00f3rica, en que los trazos tornasoles de inox-color surg\u00edan, en calado, del vac\u00edo.\u00a0 Vac\u00edo por el que pod\u00eda asomarse el mundo exterior sin peligro de alterar la exacta estructura visual, rica de planos sugeridos y perspectivas, pero con posibilidades de enriquecerla.<\/p>\n<p>Dibujos sobre el vac\u00edo.\u00a0 Fue el primer paso de una sostenida, l\u00facida y alucinada indagaci\u00f3n en el espacio, que a\u00fan no ha tocado fondo.<\/p>\n<p>Nuevo paso fue el hallazgo del espacio interno.\u00a0 En piezas de gran solidez, bloques en los que apenas pod\u00eda pensarse en alg\u00fan espacio interior, el artista intuye la presencia de ese espacio.\u00a0 Y cala una forma, y la desgaja del bloque, y la pieza madre, la pieza originalmente s\u00f3lida, cobra nueva dimensi\u00f3n escult\u00f3rica por y para ese espacio nacido en ella, a la vez que el bloque desgajado vive su propia plenitud escult\u00f3rica, con inagotables realizaciones visuales para el espectador que la rodea.\u00a0 El espacio que estaba all\u00ed y la forma que llenaba ese espacio constituyen dos realizaciones escult\u00f3ricas aut\u00f3nomas, cuya clave es el espacio.\u00a0 Con raz\u00f3n dec\u00eda el artista: \u201cLo m\u00e1s importante para m\u00ed es el espacio\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero la l\u00ednea de mayor coherencia y vigor de la obras de Maldonado, la constructivista, reclamaba su propia realizaci\u00f3n escult\u00f3rica.\u00a0 En las ra\u00edces de su seducci\u00f3n constructivista estaban ya soluciones escult\u00f3ricas tan poderosas como las piedras geometrizadas de Sacsahuam\u00e1n y Machu Pichu; pero el movimiento mismo de su constructivismo lo incitaba a realizar esas estructuras geom\u00e9tricas en el espacio.\u00a0 El signo sacramental reclam\u00f3 en alg\u00fan momento ser trazado en el espacio, y fueron m\u00f3dulos que permit\u00edan convertirlo en sintagma de las m\u00e1s variadas frases.\u00a0 Lleg\u00f3 en esto el artista a una soluci\u00f3n que, por su voluntad de inserci\u00f3n en la cotidianidad, entronca con la Bauhaus.\u00a0 Aqu\u00ed, en esta muestra la tenemos: una al parecer sencilla, aunque aerodin\u00e1mica, mesa de sala, que es juego de modulares componibles, todos ellos realizaciones espaciales del signo sagrado, la \u201cS\u201d ideogram\u00e1tica.<\/p>\n<p>Son los \u00faltimos a\u00f1os de la d\u00e9cada de los sesentas y se multiplican m\u00f3dulos y estructuras ambientales.\u00a0 Y otras obras se aprovecham de la espacialidad escult\u00f3rica para componer tridimensionalmente una suerte de t\u00f3tems contempor\u00e1neos o torres de alguna urbe futurista, cuya unidad se hace de componibles geom\u00e9tricos que combinan los rigores de la pura geometr\u00eda con la sutileza de la visualidad escult\u00f3rica, en espl\u00e9ndidos supercomponibles.<\/p>\n<p>La indagaci\u00f3n m\u00e1s iluminada sigui\u00f3 intern\u00e1ndose por el espacio.\u00a0 No se dentendr\u00eda ni ante lo m\u00e1s obscuro y perturbador del espacio.\u00a0 De ese espacio que, desbordadas las tranquilas certezas euclidianas de las tres dimenziones, se ha tornado para la ciencia misma -para la filosof\u00eda lo era desde mucho antes, desde los desoladores e irrecasables planteos kantianos- perplejidad a la que solo hallan salida por el camino de las ecuaciones mantem\u00e1ticas -que reh\u00fayen la menor contraparte imaginativa-.<\/p>\n<p>Un primer planteo -conceptual m\u00e1s que visual- es el de los hiperespacios.\u00a0 Obras que en sus trazos lineales crean vol\u00famenes virtuales, que, a su vez, son espacios reales.\u00a0 Que apresan la espacilidad del vac\u00edo, que es para el artista la espacialidad pura: el espacio lleno de espacio.\u00a0 El espacio que lo es todo: \u201cel hiperespacio\u201d.<\/p>\n<p>Para la teor\u00eda de la Relatividad -primer empe\u00f1o de la f\u00edsica contempor\u00e1nea para romper la espacialidad tridimensional-, la cuarta dimensi\u00f3n espacial es el espacio-tiempo. Maldonado se hab\u00eda planteado ya la decisiva cuesti\u00f3n de un cuarto espacio en obras suyas de los setentas, a caballo entre pintura y escultura.\u00a0 En algunos relieves pl\u00e1sticos el artista introduce la luz.\u00a0 Al plexigl\u00e1s, dotado de opacidad, sobrepone estructuras modulares.\u00a0 Pero dejando entre los dos planos un vac\u00edo que se llena de luz-color.\u00a0 El color de la parte invisible de la estructura ti\u00f1e esa luz difusa de la superficie, que devuelve como vibraci\u00f3n lum\u00ednica lo que recibe en color.\u00a0 Fueron las \u201csuperficies di\u00e1fanas luminosas\u201d, de las que dijo Guido Montana: \u201cAqu\u00ed el tiempo y el espacio se identifican realizando una especie de cuarta dimensi\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Ya en plena escultura hiperespacial, sin m\u00e1s que el puro espacio como su \u201cmateria\u201d -llam\u00e9mosla as\u00ed, ayudados por las salvadoras comillas- escult\u00f3rica, Maldonado rompe de otra manera la tridimensionalidad: por el movimiento.\u00a0 El hiperespacio est\u00e1tico, al moverse, es y no es; es y a la vez deja de ser y pasa a ser otro espacio.\u00a0 Como se ver\u00e1, no se trataba ya del puro mover piezas en el espacio -eso, los m\u00f3viles, era ya cosa antigua en su arte-, sino de enfrentarse al concepto en esta casi obsesiva cacer\u00eda del espacio.<\/p>\n<p>Y por all\u00ed se llega al momento m\u00e1s avanzado en esta indagaci\u00f3n, plasmado en obra importante que, por lamentables aunque explicables limitaciones, no est\u00e1 en la presente muestra: el mural dimensionalista del vest\u00edbulo del teatro de la Sociedad Femenina de Cultura, en Guayaquil.<\/p>\n<p>Cada una de las varillas que llegan a componer ese conjunto con alguna apariencia de fastuoso tel\u00f3n de boca aporta sus tres dimensiones naturales: largo, ancho y espesor.\u00a0 Pero el artista las retuerce en espiral, y cada una de ellas aloja un nuevo espacio, helicoidal.\u00a0 Y cada una de ellas entra en relaci\u00f3n visual y f\u00edsicamente din\u00e1mica con las otras, con cada una de las otras, y el juego espacial se multiplica.\u00a0 Y color y luz tensan esas relaciones espaciales&#8230;\u00a0 El concepto de las espacialidad escult\u00f3rica en una versi\u00f3n de inagotable complejidad por los juegos de dimensiones: eso es para el artista el dimensionalismo.<\/p>\n<p>Y all\u00ed dejamos a nuestro artista.\u00a0 No se ufana como el que ha llegado, pero s\u00ed como quien, tras haber transmontado laborioso lomer\u00edo, ha visto abrirse ante s\u00ed azulosas lejan\u00edas, erizadas de cumbres.\u00a0 Convocado -en 1980- a la creaci\u00f3n del grupo romano \u201cSpacio Documento\u201d, este americano tiene las cartas credenciales para seguir incursionando, desde su ladera de artista, en esa clave del mismo conocer y ser del existente humano que es el espacio.<\/p>\n<p>El p\u00fablico medio -o medianamente atento a su entorno- sab\u00eda que Estuardo Maldonado era escultor por dos obras suyas de escultura monumental p\u00fablica, cuya presencia, al menos en menci\u00f3n, se impone en esta gran retrospectiva.<\/p>\n<p>Son importantes las dos porque le significaron al escultor el reto del espacio exterior y del di\u00e1logo, ya no con las voces del silencio del taller o museo, sino con el bullicio a veces alocado y siempre insignificante de la ciudad contempor\u00e1nea.\u00a0 Las piezas aquellas deb\u00edan hacerse ver -y acaso entender- tambi\u00e9n por el filisteo afanoso y apresurado.<\/p>\n<p>Frente al edificio COFIEC asume el reto oponiendo una pieza de solo 9 por 6 metros a una torre de m\u00e1s de veinte pisos -cristal y metal y cemento proyectados vertivalmente hacia el cielo-.\u00a0 A esas l\u00edneas fugadas enfrenta la tau: la horizontal que corona, completa y limita la vertical.\u00a0 A las superficies planas contrapone sostenida sucesi\u00f3n de \u00e1ngulos entrantes y salientes -son dos caras de los oct\u00f3gonos unidos con que resolvi\u00f3 el volumen de la barra de la \u201ct\u201d.\u00a0 Al puro cemento y al vidrio transparente impone el fastuoso color brillante del inocolor.\u00a0 En suma, frente a lo r\u00edgido, lo ricamente sinuoso; frente a lo absolutamente utilitario, lo simplemente bello; ante lo descomunal, lo contenido, lo hecho a escala humana.\u00a0 Arbol de arte, rico de mediaciones, entre los \u00e1rboles del parque frontero, y las masas inertes de la ciudad contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>La otra escultura est\u00e1 en esquina a\u00fan m\u00e1s ruidosa y filistea, y, para colmo de males, insignificante: frente al edificio de Electro Ecuatoriana.\u00a0 Aqu\u00ed no hay los dos trazos s\u00f3lidos de la tau.\u00a0 Con varillas se han dibujado en el espacio dos juegos triangulares invertidos -unos v\u00e9rtices en la base; otros unidos en lo alto-.\u00a0 No hay casi color: el blanco plata de los trazos recuerda el brillo de la luz, y la l\u00edneas en el espacio sugieren tensiones, carga, fuerza.\u00a0 Electricidad, en suma.\u00a0 La electricidad como signo y como objeto bello.<\/p>\n<p>Rico de lenguaje y ret\u00f3rica visual; se\u00f1or del trazo, la forma, las sugestiones volum\u00e9tricas, las tensiones internas; dominador de los secretos del espacio, el artista pod\u00eda hablar al hombre contempor\u00e1neo lejos de la f\u00e1cil concesi\u00f3n de la an\u00e9cdota, de la tranquilizadora presencia de la figura, de la trampa del mensaje de superficie.\u00a0 Hablarle en el lenguaje esencial, arduo y hondo del arte.<\/p>\n<p>Para cumplir como buen gu\u00eda, me queda mucho por decir.\u00a0 Cosas tan decisivas como el entra\u00f1able amor del artista por la piedra, que lo lleva a convertir el metal trabajado escult\u00f3ricamente\u00a0 en pedestal de piedras intactas, al natural.\u00a0 Tranquiliza al gu\u00eda pensar que no se le pod\u00eda reclamar sino hitos y grandes claves de sentido, caminos por medio de este gran bosque de extra\u00f1os \u00e1rboles, \u00e1rboles que como los de las mil y una noches cantan.\u00a0 Cantan, con notas que van de gozosos aleluyas a graves pasiones, la grandeza del que Marcel llam\u00f3 : \u201chomo viator\u201d, hombre siempre en camino a la aurora, pero siempre un poco en el fr\u00edo desolado de la noche&#8230;\u00a0 Esta noche un ecuatoriano universal, apasionado en su indigar de artista, ha apresado en redes de arte secretos del inasible espacio.\u00a0 \u00bfQu\u00e9 pudo haber dicho de proceso tan m\u00e1gico la palabra?\u00a0 Saludarlo, exaltarlo, burcar que todas las miradas se vuelvan a las manos del obrador de la maravilla.\u00a0 Como en el sacramaneto, en el arte la palabra anuncia.\u00a0 El misterio se da despu\u00e9s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Discurso de la presentaci\u00f3n de la muestra retrospectiva del artista Casa de la Cultura Ecuatoriana,\u00a0Quito, 15 de agosto de 1996 Por Hern\u00e1n Rodr\u00edguez Castelo Alangas\u00ed, 14 de agosto de 1996 &nbsp; 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