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Tarjetas
varias a un pintoresco texto seudojurídico
Hallo en "El Comercio" de hoy, 18 de enero, en la sección
"Cartas a la dirección" una larguísima firmada por los doctores
Gutemberg Vera Páez y Alembert Vera Rivera.
Comienzo a leerla y veo que debo aprovisionarme de algo que
raye en rojo. Tenía yo la fama, hace años, de que leía textos de malos
poetas lápiz rojo en mano. Estos dos doctores no son poetas, aunque
tengan notables facultades fabulatorias y se tomen más libertades que
los malos versificadores; pero su texto requiere ser leído lápiz rojo en
mano, o, con nuestra futbolística metáfora, con varias tarjetas
amarillas a la mano.
En el texto los dos doctores tratan de justificar su acción
contra un editorialista del diario y contra el diario mismo, en persona
de tres de sus ejecutivos.
La condena que proponen, con millonarias indemnizaciones en
dólares para el supuesto agraviado, ha cubierto de vergüenza a la
justicia ecuatoriana ante el mundo
De "grave e incomprensible" error tacha las sentencias
condenatorias del 20 de julio de 2011 y 22 de septiembre del mismo año
el análisis jurídico del caso hecho por la Universidad "Carlos III" de
Madrid, y la pena de prisión impuesta la ve como "arbitraria en
Derecho". La indemnización pedida es, dice, "tan brutalmente
astronómica, que ha dado la vuelta al mundo entero".
Para el profesor de Derecho Penal de la Universidad
Complutense, de Madrid, Enrique Gimbermat Ordeig, el extravagante fallo
"supone un ataque sin precedentes contra la libertad de expresión, en
cuanto que no sólo, y en palabras del Tribunal Europeo de Derechos
Humanos, tiene un carácter "disuasorio", sino "aterrorizador" para el
ejercicio de esa libertad en la República del Ecuador". Para el ilustre
catedrático, "las dos sentencias condenatorias parten de un
desconocimiento absoluto de cómo hay que interpretar los límites de las
libertades de información y de expresión".
Y, en el otro lado del mundo, Richard Fallon, profesor de
Derecho Constitucional en la Universidad de Harvard, afirmó: "No conozco
casos en el derecho estadounidense moderno que hayan culminado con ni
siquiera comparables sanciones civiles y penales, ni tampoco puedo
imaginarme a la Corte Suprema confirmando semejantes sanciones en casos
que involucren críticas a un funcionario público".
De vuelta a Europa, la Universidad Lovaina-la-Nueva, tras
admitir que el "texto incriminado" de Palacio "es virulento y
panfletista", no halla materia penalmente imputable, y ve todo el
proceso como violatorio de la Convención europea de derechos humanos y
de artículos de la Constitución belga. Todo esto con gran rigor, lo
mismo jurídico que idiomático: "El importante rol que tiene la prensa en
un régimen democrático, la naturaleza política de las expresiones del
Sr. Palacio que han sido incriminadas, la calidad de personaje público
del presidente Correa, la impropia vía penal escogida por este último y
las exorbitantes sanciones inflingidas por las instancias judiciales nos
conducen a la conclusión de que el grado de injerencia de las
autoridades públicas ecuatorianas en la libertad de expresión del Sr.
Palacio y de los otros defendidos, no pueden ser consideradas como
proporcionales y, en consecuencia, constituirían mutatis mutandis
una violación del artículo 10 de la Convención europea de los derechos
humanos así como de los artículos 19 y 25 de la Constitución belga". (¿Y
no dice haber estudiado en Bélgica el Sr. Correa?)
Con el rigor que lucen estos análisis, ¡cómo contrasta el
galimatías jurídico de los doctores Vera!
Como nos estamos apartando demasiado de los modestos
propósitos de estos artículos -que se reducen a sacar tarjetas amarillas
a los violadores de las reglas con que se juega el gran partido de la
lengua-, véase esta perla sobre ese otro componente de la aberración
jurídica que ha asombrado al mundo del derecho, que es haber extendido
la responsabilidad por el artículo firmado por el Sr. Palacio a
personeros del diario en que dicho artículo apareció, en virtud de
cierta "figura" de "autores coadyuvantes" (Bárbaro atentado que, como ha
dicho el eminente jurista ecuatoriano Dr. Gil Barragán Romero, "es
anticientífico y podría hacer sonreír a la melancolía").Va aquí la
perla:
"No se ha extendido la responsabilidad penal a nadie, sino
que existe entre los señores Pérez y Emilio Palacio una autoría
coadyuvante, por haber actuado en un modo principal de forma deliberada
e intencional al establecer una política noticiosa de injurias, contra
el economista Rafael Correa Delgado, delito que no se pudo haber
cometido sin esta actuación..."
Es decir, desmantelando lo cantinflesco del pasaje, no se ha
extendido la responsabilidad a los señores Pérez porque ya estaba
extendida!
(De paso, repárese en eso de "política noticiosa de
injurias". ¡Qué noción de lo noticioso!)
Viniendo a las tarjetas a que se hace merecedora esta
"carta", leemos:
"La Libertad de Expresión implica un conjunto de
obligaciones y derechos, que se ejerce plenamente en el Ecuador y es de
esta libertad de expresión de la que se ha abusado, como es evidente
para todos diario El Universo y sus dueños han establecido una línea de
libertad para injuriar y difamar".
Varias tarjetas:
1. ¿Por qué esas mayúsculas de "Libertad de Expresión"?
¿Acaso para darle alguna satisfacción por todo lo que este proceso la ha
violentado? Las mayúsculas no sirven para eso. Y están equivocadas. ¿Por
qué, si no, en lo que sigue no se volvió a usarlas?
2. "conjunto de obligaciones y derechos, que se ejerce
plenamente en el Ecuador". Siendo el sujeto esas obligaciones y derechos
el verbo debía ir en plural: "que se ejercen". (No es el "conjunto" lo
que se ejerce, sino esas "obligaciones y derechos")
Y, además, ¿era "ejerce" el verbo más propio para
"obligaciones y derechos"? Los derechos se exigen, se reclaman; las
obligaciones se cumplen. Pero pedir estos niveles de propiedad
idiomática a estos señores es pedir peras al olmo.
3. Cuando el pobre lector lee "y es de esta libertad de
expresión, de la que se ha abusado, como es evidente para todos Diario
El Universo y sus dueños han establecido una línea de libertad para
injuriar y difamar", se da cuenta de que se ha equivocado en la lectura.
No por su culpa: por la de los autores del maltrecho texto. Antes de
"como es evidente..." debía ir un punto y coma (o hasta un punto
seguido). Allí comienza otra oración independiente (es decir, sin
relación sintáctica con la anterior).
¿Y no se debería -siguiendo la pintoresca jurisprudencia de
estos señores Vera- enjuiciarlos por esa afirmación de que los dueños de
"El Universo" han establecido "una línea de libertad para injuriar y
difamar"? ¿Y la querella no debería extenderse a los dueños de "El
Comercio" como autores coadyuvantes, al haber publicado esa carta?
Tres tarjetas amarillas a un párrafo... No está mal. Así que
aquí nos quedamos. Con alivio. Porque leer un texto de esta laya es
deprimente. |