El
aprendiz de mago y el reino de los poderes
Capítulo
1
Relato ingenioso en el que se
debe superar una serie de pruebas para llegar a un lugar fantástico.
Editorial Radmandí 2004
Tel (5932)-2235546
1.
La prueba
1
El Hada Guardiana le dijo al
aprendiz de mago:
-Podrás tener los Poderes de las Palabras si escribes sin una sola
falta la historia de un pajarraco que vas a necesitar.
-A ver, venga -dijo el aprendiz de mago, aunque no acababa de estar
del todo tranquilo, porque en la escuela había sido un perista de peso.
Y el Hada Guardiana le dictó, sin decirle donde poner las tildes,
por supuesto:
-El buho tahur quedo ahito de
hechicerias, y exangue se despatarro.
El aprendiz de mago se quedó pestaneando ligerito y con la boca
abierta.
-¿Qué -le dijo el hada-, hay algo que no entiendes?
-¿Qué es ahito?
-musitó el aprendiz, que ahora se daba cuenta de que ignoraba algunas
cosas.
-A-hi-to -le dijo el hada,
silabeando despacio- es el que está lleno de algo, casi indigestado... como
empachado de algo...
-Ahhh -dijo el aprendiz de mago-. ¿Y qué es exangue? A mí me parece alguien que está en la lona...
-Muy bien -aprobó el Hada-. Tienes tu instinto para las palabras.
Estar exangue es estar sin
fuerza, como muerto.
Un día puede que llegues a saber el secreto de esta palabra. El secreto está
en su historia. La palabrita viene de la
palabra sanguis, que significa sangre.
Exsanguis es el que se ha
quedado sin sangre. Pero basta de charla. Yo me voy.
Si pones las tildes donde deben estar, el pajarraco será tuyo, y podrás
seguir adelante. ¡A conquistar los Poderes de las Palabras y hacia el
Imperio de la Luz!
Amiguito
lector, amiguita lectora:
A
ver si le puedes echar una mano al aprendiz de mago...
¿Podrías
decirle dónde poner las tildes en esa endemoniada fracesita?
Sin
usar el diccionario, claro ... porque un aprendiz de mago (y su ayudante) no
pueden en estos casos mágicos pedir socorro.
Mira
que el aprendiz de mago va a necesitar del pajarraco de la noche para hacer
ciertas travesías.
Y,
por si acaso, perista es “el que se echa la pera”, y “echarse la pera”
es faltar a la escuela para irse de juerga o de parranda o simplemente para
vaguear. En España a eso le dicen “hacer novillos”, y en Argentina,
“hacer la rabona”.
Y
tú, ¿cómo lo dices?
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